Esta historia se precipita con los desvaríos de Donald Trump y López Obrador. Se vuelve incluso angustiante.
Ha crecido mucho la presión estadounidense al gobierno obradorista de México por no combatir a los poderosos narcotraficantes que tanto afectan a ambos países, y por apoyar activamente a dictaduras gastadas como la de Cuba, todo lo cual viene del sexenio anterior.
Desde su madriguera, el Jefe Máximo se dice agraviado porque Estados Unidos intenta “exterminar por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba”. Esto, oigan, es un disparate pues son ideales de hace más de medio siglo y, al final, ni se alcanzaron.
Igual, es absurdo que cite al General Cárdenas al decir que no se vale ser indiferentes ante la lucha de los cubanos, ya que esas palabras se pronunciaron hace casi 65 años cuando las condiciones de la isla y de México eran muy diferentes a las de hoy. Son grotescas las incongruencias del necio y trasnochado López Obrador, y lo peor es que su presidenta las toma como letras sagradas, aunque la perjudiquen.
Aun con diversos avances, en lo social Cuba vio recrudecerse la desigualdad y la intranquilidad en las décadas de dominio de Estados Unidos aliado con políticos corruptos. El último de estos, el derrocado Fulgencio Batista, también era un dictador.
Históricamente nuestro país sostuvo buenas relaciones, y a partir del triunfo de la Revolución Cubana (1959) con las expectativas que generó bajo asedio de Estados Unidos, los gobiernos priistas fueron muy solidarios. Es más, desde Luis Echeverría todos los presidentes priistas y panistas hicieron visitas cordiales a Cuba.
Tras albores de romanticismo ideológico, el castrismo se fue hundiendo en un estalinismo aberrante con represión y “decisiones” contrapuestas a la Economía básica. Octavio Paz dijo: “comparé a Castro con Pinochet… porque ambos son dictadores”. Uno de izquierda, el otro de derecha fascista, agregaría yo.
Aunque el “bloqueo” comercial ha sido más bien un discurso castrista, Cuba sí afrontó un embargo selectivo que no ha impedido su comercio con más de cien países. Finalmente, estos últimos meses hay ya un bloqueo de suministros petroleros, que ha afectado aún más esa débil economía.
Con el actual gobierno todo ello amenaza nuestra independencia. Y se trata de un auténtico peligro al enfrentarse dos fanáticos que traen rasgos demenciales y de inmortalidad.
En paralelo se desarrolla la guerra de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, que aun con ciertas justificaciones resulta ilegal (según expertos en Derecho Internacional), aparte de que Trump nunca definió objetivos tajantes (¿cambio de régimen, disuadir planes nucleares…?) ni contempló una posible ruta de salida al terminar.
Claro, todo es más complejo que lo que ven Trump y quienes lo apoyan en México (más por el creciente repudio a la 4T), pero hoy los gobiernos de Cuba y Estados Unidos están negociando y el obradorismo no contribuye a soluciones largamente postergadas.
¿Qué a continuación vendrá la guerra contra México y la drogas? Pues, miren, hasta Trump debe entender que eso es más complicado que contra Venezuela, Cuba e Irán (una de las culturas ancestrales en el mundo, con 92 millones de habitantes). Nosotros somos vecinos y una de las culturas más ricas y antiguas del continente americano, con una población de 135 millones.
Con todo: ¿Saben qué? Las dictaduras de Venezuela, Cuba y México no podrán terminar con vida en el legado hemisférico del intervencionista Trump. Para otros países no parecería sensato apostar por esas quimeras que envejecen, y el caso mexicano no sólo involucra posibles repercusiones a nivel nacional e internacional, sino los graves fracasos del obradorismo y las contradicciones internas de la 4T.
Bueno, dejémoslo al tiempo.
* EL GRAN CANTANTE ESPAÑOL Joaquín Sabina ha señalado: “Fui amigo de la revolución cubana y de Fidel. Pero ya no lo soy. Ahora estoy del lado de los que se manifiestan y de los que se exilian de la isla. Los que hemos sido de izquierdas tenemos la responsabilidad de decir la verdad ante los desastres de la izquierda”.
* ENTRE LOS APOYADORES O detractores de la dictadura castrista están los partidos Morena de México, PSOE y Podemos (izquierda) y Vox (derecha) de España, que dedican buena parte de su tiempo a insultar y polarizar, y son así identificados como afanosos buscadores de votos a partir de emociones, no de soluciones.
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