México en la Sociedad del Cansancio

Byung-Chul Han es un filósofo nacido en Corea del Sur, actualmente tiene 61 años, en su obra “La Sociedad del Cansancio” publicada en 2012, desnudó a las sociedades contemporáneas, afirma que las personas que habitamos este planeta sufrimos una especie de depresión colectiva, un hartazgo generalizado consecuencia de un sistema que mutó de las sociedades disciplinarias de la primera mitad del siglo XX identificadas por Focault (la de nuestros padres y abuelos), a las sociedades de alto rendimiento, pasamos del control a través de la coacción o de la fuerza, a una especie de sociedad en la que el individuo se autoregula motivado por el éxito aspiracional vinculado al emprendimiento del yo, una autoexplotación del ser humano, en sociedades donde el control que tuvo la clase política pasó a manos de una neo burguesía multinacional, con tentáculos por todo el mundo,  creadores de sociedades en las que se compite por la libertad económica individual, como una “libertad llave”, que permite acceder otras libertades e incluso a derechos que, al no ser para todos se convierten en privilegios. China y Rusia son el más claro ejemplo de esta realidad, naciones en las que algún día sus líderes declaraban como forma de vida la igualdad y el poder en manos del proletariado, hoy son naciones referentes del capitalismo, transformaron pequeños poblados en enormes ciudades financieras, con magníficas torres de cristal sedes de corporativos internacionales, aunque en las oficinas de gobierno aún se conserven de modo discreto recuerdos de Mao o de Lennin, no es que hayan traicionado sus principios ideológicos, simplemente la historia los rebasó y no precisamente por la izquierda. Así, en un mundo donde practicamente todo se mueve en modo trasnacional, donde el panóptico hoy es digital, ¿dónde ha quedado el ser humano? ¿es verdad que hay una humanidad deprimida como lo refiere Chul Han?, ¿en esa realidad donde queda México?. La respuesta a la primera interrogante es que el ser humano forma parte de este mundo global, Usted y yo, somos seres globalizados, conectados, parte de un todo, ya no podremos dejar de serlo, no hay vuelta atrás, aunque Usted lo niegue o pretenda evadirlo, somos parte de esta realidad, importa poco si Usted es de derecha o de izquierda, no pretenda calificarlo como bueno o malo, simplemente existe. La segunda respuesta es un sí, es decir, Chul Han lleva razón, hoy el ser humano padece depresión, consciente o inconsciente, ante un mundo exigente que encontró en la autoexplotación del ser, como la herramienta más eficaz para suplir la obligación, por la autorealización, cambiaron las cadenas de la opresión por los grilletes de la búsqueda del éxito, ¿a que precio?, a uno muy elevado, donde se va la vida misma; conscientes o no, el ser humano es hoy un animal laborans, el trabajo como una neo esclavitud, nacer, crecer, trabajar y morir; México no está excento de esta realidad, con el ingrediente de la extrema pobreza pero también de la extrema riqueza, retrato de un país desigual en un mundo desiugual; pero ¿hay salida?, ¿hay vida fuera del sistema?, Chul Han invita a esa búsqueda fuera del establishment, no es una salida que se construya desde el exterior, sino del interior mismo del ser, recuperar la vida interior, aquella que permite efectuar reflexiones profundas, que permiten cuestionar todo de la realidad, desde la vida familiar hasta el gobierno, deconstruir el mundo supondrá un ejercicio previo en el yo, para traspasarlo al nosotros, por supuesto que hay una sociedad del cansancio y de esa sociedad muchos han abusado, pero permítame sugerir amable lector, sí hay de otra, está en Usted, está en cada uno de nosotros, la utopía de vivir una vida donde no todo sea nacer, trabajar y morir; las respuestas distintas no están en los gobiernos, ni en los templos, mucho menos en las “mega datas” donde todos están; si la conexión supone gran parte del problema, desconectemonos el tiempo necesario para conectarnos, conectarnos con ideas novedosas fuera de la gran matrix, pensar por sí mismo, dialogar con nosotros mismos, tomar un respiro, dejar de ser repetidores e inspirar desde lo más profundo del ser, reiterando a cada instante que somos seres humanos, personas libres sin más control que la consciencia y el libre albedrío, que enmedio de la sociedad del cansancio se erige el libre desarrollo de la personalidad. Cogito ergo sum. Después de todo    Descartes ya lo había advertido. 

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