Mirador

Posada sexta.

Cantó la gloria el ángel. Los pastores

dejaron su ganado en el otero

y fueron tras el albo mensajero

a buscar el portal de los amores.

Luego, rudo perfil en los alcores,

con luz de luna en el colmillo fiero,

llegó el terrible lobo carnicero,

y el vellón se hizo oleaje de temblores.

Cantó la gloria el ángel. Regresaron

al aprisco los hombres en parejas

con temor del rebaño que olvidaron.

Y, sombra entre blancura de guedejas,

manso y humilde como perro, hallaron     

al lobo, que cuidaba las ovejas.

AFA.

¡Hasta mañana!...