Mirador

El 10 de mayo mis cuatro hijos le hicieron un regalo a su madre.

Yo también le entregué un obsequio, y puse en la tarjeta:

“Para mi adorada María de la Luz, del quinto de sus hijos”.

Mi señora -señora en el sentido de esposa; señora en el sentido de dueña- ha sido como una madre para mí. Me ha llevado de la mano, igual que una mamá lleva a su niño, Me ha aconsejado con sabiduría y prudencia. Me ha dado su consuelo en horas de aflicción. 

Le pido a Dios -es decir a la vida- (o le pido a la vida -es decir a Dios-), que me guarde muchos años a mi mujer. Que me guarde por mucho tiempo más a esta madre mía que ahora cuida de mí con el mismo amor con que me cuidó mi otra mamá, aquélla que sin estar ya conmigo está siempre conmigo.

¡Hasta mañana!...