Variaciones opus 33 sobre el tema de Don Juan.
Don Juan fue un gran espadachín y un gran amante.
Los hombres le temían y las mujeres lo adoraban. Ahora el caballero sevillano tiene un oficio más tranquilo: recordar.
Es dueño de la fortuna -y de la desgracia- de poseer una buena memoria. Así, se acuerda de todos los hombres a los que mató y de todas las mujeres que lo hirieron a él. No tiene remordimientos, y de nada de lo que hizo se arrepiente, pero tiene algo peor: tristeza. Es una pena decirlo: en su ancianidad Don Juan degeneró en filósofo. Ahora piensa, cosa que nunca antes hizo.
¿En qué piensa Don Juan? Piensa en la brevedad de la vida y en la ineluctable llegada de la muerte. Recita en silencio las doloridas coplas de Manrique. No teme morir, igual que nunca tuvo miedo de vivir, pero sabe que el final lo espera, a él, que todo lo esperó.
El pensamiento aniquila al sentimiento. Don Juan ya no es Don Juan. Es un don Juan cualquiera.
Qué lástima.
¡Hasta mañana!...