Mirador

“Todos los caminos llevan a Roma”.

Quizá esa frase era verdadera en otro tiempo. Ahora los caminos llevan a Paris, a Nueva York, a Tokio, a Beijing, a Seúl y a otras muchas ciudades de importancia universal. 

Es bueno que haya muchos caminos, no uno solo, y que  esos caminos lleven a muchas partes, no a una sola. La libertad consiste en la posibilidad de escoger, ya sea entre dos candidatos o entre dos marcas de jabón. Si todos los caminos siguieran llevando a un solo destino, el hombre no sería dueño del suyo.

Celebremos que en nuestro tiempo los caminos lleven a muchas partes, entre ellas a Seúl, a Beijing, a Tokio, a Nueva York, a París.

Ah, y también a Roma.

¡Hasta mañana!...