Balzac estaba ya en el lecho de su última agonía.
Pidió con feble voz:
-Llamen a Bianchon. Él puede curarme.
Bianchon, médico, era un personaje inventado por él para sus novelas.
En otra ocasión el autor de “La comedia humana” hablaba con varios de sus amigos acerca de la actualidad política francesa. Les sugirió:
-Volvamos a la realidad. Hablemos de Eugenia Grandet.
Eugenia Grandet es otro de sus personajes imaginarios.
La realidad literaria se impone sobre la realidad real. Don Quijote tiene más realidad que Cervantes. En este caso, y en muchos otros, el nombre de la criatura se menciona mil veces más que el del creador.
Desde luego no diré que la literatura tiene más fuerza que la vida.
Pero...
¡Hasta mañana!...