Aquel hombre era rico. Muy rico. Tenía dinero.
Mucho dinero. Tenía una mansión. Una lujosa mansión. Tenía automóviles de lujo. De mucho lujo. Tenía relojes caros. Muy caros. Todo lo tenía, Todo. Pero estaba solo. Absolutamente solo. No quería a nadie, y nadie lo quería a él.
Aquel hombre, entonces, era pobre. Muy pobre.
¡Hasta mañana!…