No muchas palabras. Una
solamente. La palabra.
La exacta, libre, impoluta
de academias y gramáticas.
Toma las otras y lánzalas
por la borda. Luego busca
aquella en que se acabalan
todas las literaturas.
Y quizá, quizá, buscándola,
una de esas noches lánguidas
sin escándalo de luna
encontrarás tu palabra,
virgen, incólume, mágica,
nunca dicha, sólo tuya.
AFA.
¡Hasta mañana!...