Mirador

Los fantasmas que en la noche vagan por los aposentos de la antigua casona del Potrero me conocen, y saben que soy inofensivo. Así, no se asustan ya cuando me ven. 

Hace unos días platiqué con el espectro de don Ignacio de la Peña y Peña. Le pregunté:

-¿Cómo es el otro mundo?

Me respondió:

-Dime más bien como es tu mundo. Yo nunca lo entendí.

Don Nacho me tutea porque a su lado soy un jovenzuelo. Él tiene los años de la eternidad. Le contesté:

-Yo tampoco entiendo mi mundo. 

Meneó la cabeza y comentó:

-Pos estamos jodidos. Ninguno de los dos mundos entendemos.

Me sorprendió su manera de hablar. Yo pensaba que los fantasmas no decían maldiciones. Parece, sin embargo, que son como nosotros. O que nosotros somos como los fantasmas.

¡Hasta mañana!...