La mansa lluvia en el Potrero de Ábrego trae promesas de bonanza para los hombres y para las demás bestezuelas de Nuestro Señor.
En la tertulia tras la cena doña Rosa recuerda una más de las ocurrencias de don Abundio su marido:
-El compadre Filo (Teófilo) le pidió prestado el burro. Abundio le dijo que estaba en el agostadero. En eso el burro rebuznó en el corral. El compadre le dijo a Abundio, muy sentido: "¿No dijo usté que el burro estaba en el agostadero? Acaba de rebuznar aquí". "Compadre -le respondió Abundio-, ¿A quién le va a creer más? ¿Al burro o a mí?".
Todos reímos, menos don Abundio. Masculla enojado:
-Vieja habladora.
Doña Rosa figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
-Por ésta.
¡Hasta mañana!...