Mirador

Historias de la creación del mundo.

El Señor sumió a Adán en un profundo sueño, le sacó una costilla y de ella hizo a Eva.

(A veces el hombre dice con enojo: “Es que me agarró dormido”).

En los primeros días Adán fue muy feliz.

Todo en su matrimonio era amor y era dulzura.

Todo le parecía bien; no encontraba en su esposa más que buenas cualidades.

Poco después, sin embargo, empezó a hallarle defectos.

A pesar de la abundancia de hojas se quejaba de continuo: “No tengo nada que ponerme”.

Aunque el Paraíso Terrenal era pequeño y estaba rodeado por un alto muro, siempre que Adán volvía a casa le pregunta Eva, recelosa: “¿Dónde andabas, eh? ¿Por qué tardaste tanto?”.

Así, un día Adán se presentó ante el Padre y bajando la cabeza le dijo con voz tímida:

-Señor: tengo más costillas.

¡Hasta mañana!...