“Supongo que me convertiré en el Señor Veto. Esta no sería la primera vez que un presidente no cuenta con el control de la Cámara de Representantes ni del Senado”.
Donald Trump, 2.11.2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llega a las elecciones intermedias con una aprobación muy baja. En la encuesta de encuestas del New York Times apareció ayer con una aprobación de apenas 38 por ciento, mucho menos que el 52 por ciento de enero de este mismo 2026.
La verdad, sin embargo, es que la mayoría de las elecciones intermedias se deciden por candidatos y temas locales. El abstencionismo es otro factor relevante. En las elecciones intermedias estadounidenses la participación suele ser menor en unos 10 puntos porcentuales a las presidenciales, pero a veces la diferencia es todavía mayor. En 2020, a pesar de la pandemia, cuando se enfrentaron Trump y Joe Biden, la participación fue de 66.6 por ciento, la mayor desde 1900, mientras que en las intermedias de 2022 cayó 20 puntos a 46 por ciento.
Actualmente el Partido Republicano controla la Cámara de Representantes y el Senado, pero la mayoría de los analistas considera que los demócratas recuperarán la mayoría en la de representantes. El Senado es un volado.
No contar con una mayoría en las dos cámaras disminuirá la posibilidad del presidente Trump de impulsar medidas legislativas discrecionales, aunque cambiar la Constitución, como han hecho López Obrador y Sheinbaum en México, nunca ha estado dentro de sus posibilidades. Trump, sin embargo, es un presidente distinto a los que ha habido en el pasado en su país, los cuales, en su mayoría, han sido respetuosos de la ley. Trump, en cambio, ha encontrado inspiración en la frase de su amigo mexicano: “Y que no me salgan con el cuento de que la ley es la ley”.
Después de estas elecciones Trump se convertirá en lo que los analistas estadounidenses llaman un lame duck, un “pato cojo”. En el gobierno mexicano se piensa que esto puede beneficiar a la 4T. Si Trump pierde fuerza, suponen, ya no seguirá hostigando a los políticos mexicanos; pronto olvidará que el Departamento de Justicia ha emitido órdenes de detención con fines de extradición para 10 políticos morenistas de Sinaloa, incluyendo al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y el senador en funciones Enrique Inzunza. Pero esto refleja una gran ignorancia sobre el sistema legal y político estadounidense.
Las órdenes de detención no se desvanecerán con el paso del tiempo; el Departamento de Justicia está obligado a seguir buscando siempre la oportunidad de cumplirlas. Por otra parte, los poderes del presidente en materia de política exterior son enormes y el Congreso tiene pocas posibilidades de meterse en las decisiones presidenciales en este campo.
Es un error, por otra parte, pensar que los demócratas se preocuparán menos de la guerra contra el narco. La presión del electorado estadounidense para que Washington tome medidas contra el tráfico de drogas es tan fuerte que los dos partidos del país harán todo lo posible para se considere que tienen mano dura contra el crimen organizado.
Trump declaró ayer que se convertirá en “Mr. Veto” si los demócratas ganan el Congreso y le envían iniciativas inaceptables. Para los políticos mexicanos, por otra parte, Trump puede ser más peligroso en la derrota que en la victoria. Ya lo demostró en las manifestaciones de simpatizantes que lanzó contra el Congreso el 6 de enero de 2021. No sorprendería que Trump buscara afianzar su posición política ordenando medidas extraordinarias contra los políticos mexicanos que considera aliados del narco. Los demócratas no se opondrían.
Cuauhtémoc
Citlalli Hernández ilustró un video sobre Morena con una foto de Cuauhtémoc Cárdenas. Curioso, porque el ingeniero era más bien crítico de Morena. Nunca se afilió y cuestionó siempre el culto a la personalidad de AMLO. Declaró, además, que no compartía ni entendía el concepto de “cuarta transformación”.
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