Más allá de lo que diga la Dra. Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, no son mezquinas las voces de quienes expresan con toda razón su indignación, su pesar y su reclamo de justicia por el desplome del tren de la Línea 12 del Metro de la ciudad de México. Quienes han calificado así la voz de los que exigen justicia, solo responden fielmente al estilo presidencial mañoso de aplicar adjetivos y descalificar a quienes le señalan sus múltiples y graves errores, en lugar de tener un poco de humildad para escuchar y corregir.
El Gabinete de Comunicación Estratégica, según el sondeo dado a conocer el miércoles, encontró que un 82.7% de los mexicanos, afirma que la tragedia se debe a la negligencia de las autoridades, el 10.1% cree que fue un accidente, y el 2.4% que se trató de ambas. El resto no se posicionó al respecto.
Resultaría en verdad una cobardía infame y cómplice, si la sociedad mexicana permaneciera callada ante la evidencia inapelable de que detrás de esa desgracia, se encuentran responsabilidades criminales por la falta del mantenimiento debido y probablemente también, por el apresuramiento en la construcción de las estructuras elevadas de ese tramo de la línea 12, con un costo por cierto exorbitante, que alcanzó más del doble de lo presupuestado de inicio. Y . . .¿Qué decir de la llamada austeridad que escamotea los recursos que se necesitan en verdad, para dilapidarlos en sus obras innecesarias e inútiles?
También, porque se empiezan a conocer elementos de información que señalan que el titular de la Jefatura de Gobierno de la ciudad Capital del país en los tiempos en que se construyó esta línea, el Lic. Marcelo Ebrard apresuró riesgosamente su terminación, para poder inaugurarla antes del término de su mandato, con los réditos políticos que ello le traería. Y, se revela igualmente que el proyecto y la construcción no tuvieron el suficiente respaldo técnico para garantizar una operación segura y confiable.
Se sabe ya que tanto el sindicato de trabajadores del Metro, como diputados de la Asamblea de la Cd. De México y aún de la legislatura federal, con insistencia habían señalado la necesidad de realizar inspecciones a fondo del estado en que se encontraban las estructuras elevadas de la Línea 12.
Muertes Evitables!! . . .No se trata de un accidente, como algunos lo han querido llamar, NO! Se trata de una tragedia que, con el mantenimiento debido, con una actitud de sincero servicio a la sociedad, con el cumplimiento estricto de sus obligaciones, los responsables pudieron haber evitado. ¿Quiénes son? Pues son los que dictamine un estudio, un peritaje que merezca la credibilidad y confianza de los mexicanos. Lo que sí sabemos, es lo que indica la intuición y la sabiduría popular que tanto invoca AMLO, la que atribuye a negligencia e irresponsabilidad esta dolorosa catástrofe.
No hay otra expresión mejor para referirse al pesar de muchas decenas de familias que sufrieron la muerte de algún ser querido por el desplome del tren ni al de quienes hoy tienen algún familiar hospitalizado, con lesiones graves, que se trata de una tragedia, que no accidente, que se pudo haber evitado. Tampoco el sentimiento de pesar y duelo que compartimos muchos millones de personas en todo el país y aún fuera de él, que observan el grado de deterioro y descomposición en que se encuentran muchos de los servicios y obras públicas en este país hoy en día.
Porque, es verdad, que nunca han tenido un nivel de calidad que se pudiera llamar aceptable, pero lo es también que la tragedia que hoy enluta a México entero, exhibe de una manera cruda y muy dolorosa la realidad en que presta los servicios públicos este gobierno, que son su responsabilidad ineludible y por lo tanto, tienen como primera obligación velar celosamente por la seguridad y la vida de todos quienes lo habitamos.
La memoria pública es endeble, los gobernantes lo saben y apuestan a ello, pero estos hechos como el de la Línea 12, a querer o no, nos la refrescan. El socavón de Cuernavaca, en el que hace pocos años, el libramiento recién construido en la carretera que libra la capital de Morelos, rumbo al Sur del país, es solo un ejemplo más entre cientos o miles, de desgracias y obras colapsadas, con falta de estudio técnico y con corrupción desatada, que son causa de miles de muertes en nuestro país.
“¡Qué miedo da desde ahora, pensar en viajar en el Tren Maya o por el Aeropuerto de Santa Lucía!”, señaló el expresidente Vicente Fox, cuando se dio a conocer que en la construcción de la Línea 12 del Metro, participó la misma empresa que trabaja en las dos obras públicas más importantes del ejecutivo federal.
Se trata por cierto, de la empresa que pertenece al Grupo CARSO, propiedad del magnate Carlos Slim, amigo del presidente AMLO, que hace pocos días lo visitó en su finca campestre en la que mostraba las enormes ceibas que tenía en los terrenos de su finca La Chingada en Palenque, Chiapas, de 14 mil metros cuadrados y valuada en 25 millones de pesos, con centenares de árboles frutales, caobas, cedros, etc.
Pocos días antes de recibir esta visita a su espléndida finca por parte de Slim, el presidente clamaba en su prédica diaria, que los mexicanos debíamos acostumbrarnos a vivir en una casa pequeña, o un departamentito con un solo par de zapatos y con toda modestia. ¿INCONGRUENCIA O HIPOCRESÍA?
EL 6 DE JUNIO NOS VEMOS!! VOTEMOS CON AMOR A MÉXICO!
Alfredo Lujambio R. lujambio06@hotmail.com