Hace mucho tiempo que no se publicaba un documento oficial tan significativo e interesante, por lo que propone, por lo que omite, por lo que revela, por lo que refleja y por lo que insinúa, como el decreto administrativo que crea el Consejo Consultivo Potosí (¿y el “San Luis” o el “Potosino”), publicado el jueves pasado por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona. Destaca además, nada raro en la actualidad, por lo contradictorio de su contenido y su infaltable sintaxis atroz.
La idea central de dicho documento -abrir un espacio oficial de participación al sector empresarial y, en una mínima parte, al académico, para que opinen sobre obras y acciones del gobierno- es impecable y encomiable.
En los términos del decreto, el gobernador dispone de 30 días hábiles a partir de su publicación para designar a los integrantes del nuevo Consejo, que serán: el propio mandatario como presidente, quince “consejeros ciudadanos de amplio reconocimiento público y conocimiento de la realidad económica y social del Estado”; un representante común de las cámaras u organismos empresariales legalmente constituidos; los secretarios General de Gobierno, de Desarrollo Económico (que será el secretario técnico) y el de Finanzas, y un representante de “Universidad Pública” (Todo mundo asume que será de la UASLP, pero nada lo garantiza pues hay otras varias universidades públicas).
Hasta aquí, todo bien, en la espera de que la designación -unilateral por parte del gobernador- no incurra en errores graves, como sería saturar de constructores al Consejo, habida cuenta de que una de sus responsabilidades principales será opinar sobre las prioridades en materia de obras de infraestructura. Es decir, ojalá no se echen a perder desde el inicio las sanas intenciones, provocando obvios conflictos de intereses. En todo caso, podría reglamentarse que los integrantes del CCP dedicados a la construcción se abstengan de participar en las licitaciones públicas de obras estatales.
El buen e inatacable propósito de sumar conocimientos, experiencias y colaboración entre los sectores público y privado, con un granito aportado por la academia, puede ampliarse y fortalecerse, y entonces sí, convertirse en algo trascendental, modélico e histórico.
Me explico: Por supuesto que la adecuada jerarquización de las inversiones públicas tiene importancia. Fallas en ese renglón pueden significar grandes desperdicios de los siempre escasos recursos públicos. Pero hay diversos caminos para hacer mal las cosas -por corrupción o por incompetencia- que conviene conjurar. El más notorio es lo que tiene que ver con licitaciones amañadas y adjudicaciones predeterminadas.
Si, por ejemplo, RGC decidiera ampliar los alcances del nuevo Consejo, podría perfectamente formar una comisión o un subcomité dentro del mismo, para que se encargaran de supervisar convocatorias y fiscalizar adjudicaciones.
La verdad sea dicha con toda claridad, donde está el negocio, donde aplican los moches, donde los gobernantes suelen despacharse con la cuchara grande, donde la corrupción campea, no es en la priorización de obras, es en su reparto, con sobreprecio o con mermas de calidad permitidas.
Convocar a ciudadanos destacados y prestigiados (como lo exige el decreto) para únicamente palomear inversiones oficiales y dejar suelto todo lo que sigue, en la práctica equivale, para el Ejecutivo estatal, en disponer de un comité de notables que avale sus transas.
LAS ENTRETELAS
Decíamos en el párrafo inicial que el decreto que constituye el CCP es particularmente interesante también por lo que revela, refleja e insinúa. Veamos algunos ejemplos, comenzando por las partes del texto que se contradicen flagrantemente.
En el tercer párrafo de sus “Considerandos”, el decreto alude a que “se plantea la creación de un Consejo Consultivo, el cual estará constituido por personas expertas en temas de desarrollo económico y además, que cuenten con un prestigio en la Sociedad Potosina, siendo que el referido órgano democrático…”.
No sé si la burla es deliberada y malévola o les pasó desapercibida, pero el artículo Cuatro del decreto dispone: “Los consejeros ciudadanos serán designados por el presidente del Consejo, tomando en cuenta su experiencia en temas de desarrollo económico y prestigio en la Sociedad Potosina, su participación será a título de colaboración ciudadana y su desempeño tendrá carácter honorífico, rigiéndose por los principios de buena fe y propósitos de interés general.
“Los consejeros ciudadanos serán nombrados por el período que determine el Presidente del Consejo y, en su caso, podrán ser removidos de su cargo cuando éste lo determine”. (Todos los subrayados son nuestros).
El propio decreto mandata que el Consejo se reunirá cuando convoque su presidente, sin establecer periodicidad alguna, excepto cuando “se lo soliciten” la mayoría (sic) de los consejeros.
Y la cereza del pastel. Dice el artículo Noveno: “Las opiniones que emita el Consejo, respecto de los planes y acciones de Gobierno, podrán ser incorporadas por las dependencias y entidades del Poder Ejecutivo del Estado…”.
No obstante lo confuso del párrafo, hay algo que sí resalta con claridad meridiana: lo que opinen los consejeros podrá o no ser tomado en cuenta. El término “podrán” alude a una acción potestativa. Es decir, que puede hacerse o no.
Así las cosas, la pregunta obligada es ¿qué tiene de órgano democrático”? uno como éste donde una sola persona (el gobernador) designa, dispone la duración del encargo, tiene plena libertad para remover a quien quiera y por las razones que mejor le parezcan, puede convocar solo cuando se le antoje y es quien decidirá si el producto de las deliberaciones se toma en cuenta o no.
Parece que Gallardo Cardona anda buscando un club de valedores.
LA OPERA BUFA
Mientras algún día de estos llega a su fin el thriller devenido en opera bufa de los cambios en gobierno, por lo pronto ya tiene varios subproductos hilarantes. Dígame si no: En días pasados el secretario General de Gobierno hizo declaraciones para justificar el retraso en anunciar oficial y formalmente los relevos y enroques en el gabinete. Dijo que “La naturaleza de los cambios en las pasadas administraciones eran (sic) hechos sin orden o por exposición mediática (?), con lo que llegaban a las dependencias personas que no cumplían con el perfil. Ahora no es así”.
Es en serio, eso dijo don Uñas Largas, el mismo que tiene de compañeras y compañeros de mesa a una exgerente administrativa en la Secretaría de Cultura; a un ex tesorero municipal y antiguo ejecutivo bancario de medio pelo como secretario de Ecología y Gestion Ambiental; a un panadero al frente de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos; a un exchofer de Gallardo que pasó por la dirigencia del PRD y donde lo más notable que hizo fue chingarse casi 20 millones de pesos (no para él, obvio); y a unas directoras de museos de las que mejor es no decir nada. Y ya sin traer a cuenta el en su momento acertadísimo nombramiento del Chiquilín. Mire que, como dicen los españoles, hay que ser caradura para tanto cinismo.
Por cierto, el hecho de que algunos de los mayores ridículos documentados de este gobierno hayan sido publicaciones en el Diario Oficial del Estado, que depende directamente del secretario General de Gobierno, y que obviamente son resultado de su falta de cuidado, que no podrá atender personalmente pero sí a través de alguien competente, comienza a tener explicaciones: Uñas Largas anda confundido.
En efecto, en vez de asumir en plenitud sus múltiples y delicadas responsabilidades, que podríamos agrupar en tres grandes rubros -la operación política, la agenda de conflictos y la coordinación del gabinete- decidió, con la evidente anuencia de su jefe, convertirse en Damo de Compañía de Gallardo Cardona.
En vez caer en largas disquisiciones, permítanme utilizar un ejemplo ilustrativo. Adán Augusto López Hernández es secretario de Gobernación desde un mes antes de que Lupe asumiera la General de Gobierno. ¿Cuántas veces han visto ustedes a aquél acompañando al presidente López Obrador? En cambio, el de aquí no se le despega en todo el día a su patrón. Tengo la sospecha no verificada de que en las mañanas le lleva a la cama el primer café y en las noches lo arropa.
Lógicamente, ese disparatado papel de acompañante perpetuo lo deja sin tiempo para cumplir lo que son sus auténticas responsabilidades. “Lupe anda saturado, por eso no camina lo de los cambios”, me dijo alguien que conoce bien la manta. Esa confusa actuación de Uñas Largas no es gratuita: quiere ser el único conducto para llegar a Gallardo Cardona. Ya lo dice el dicho: “La culpa no es del indio…”.
COMPRIMIDOS
Ignoro si sea buena o mala idea poner un Cristo monumental en La Joya Honda y no sé si su condición de Área Natural Protegida lo permita. Lo que sí creo firmemente y lo subrayo con la mayor buena fe, es que llegado el caso, no se debe edificar según lo muestra la maqueta que se dio a conocer hace días. Por quién sabe qué razones, el escultor presentó en miniatura un Cristo con los brazos pegados a sus costados y los antebrazos en escuadra. A mi me van a perdonar pero parece que está cantando una canción muy triste o está esperando que le avienten un bulto de cemento.
Es muy fácil googlear las estatuas de Cristo más grandes del mundo, y no encontrarán ninguna en esa extraña postura. La mayoría tiene los brazos extendidos, unos en actitud de abrazo, otros de protección y algunos más de bienvenida. Hay otros que están dando la bendición y alguno eleva sus manos al cielo. Hay que ver el Cristo Rey de Polonia, el Cristo de La Paz, en Bolivia, el del Cerro del Cubilete y, por supuesto, el más conocido, el Cristo Redentor de Rio de Janeiro.
En el Ceepac se les hizo bolas el engrudo. Razones había -vinculadas con irregularidades o fallas en el pasado proceso electoral- para hacer algunos relevos de personal. Pero se fueron de frente e involucraron a gente que no tenía responsabilidad alguna; se lanzaron a la alberca sin ver si tenía agua presupuestal, y trataron de regatear las indemnizaciones justas. Así no hay manera de que algo salga bien.
Diré como se decía antes, en aquel entrañable viejo lenguaje de los columnistas: No pierda usted de vista a Luis Donaldo Colosio Riojas. Es dueño de la marca, está mostrando hechuras y trae detrás grupos políticos, empresariales y mediáticos muy, muy poderosos.
Hasta el próximo jueves.