“Que nunca se permita el amiguismo, el influyentismo y nepotismo, ninguna de esas lacras de la política. Morena debe ser faro de moralidad”.
Andrés Manuel López Obrador,
tweet, 27.04.2015.
El rechazo al nepotismo es uno de los dogmas de fe de la 4T. El profeta López Obrador lo declaró en 2015. Solo que mientras la presidenta Sheinbaum se ufana de que ella ya acabó con el nepotismo, este se fortalece.
Ayer la mandataria declaró: “Ya en la Constitución dice claramente que en ningún puesto de elección popular puede quedar alguien que sea familiar hasta el cuarto nivel.. Se acabo la reelección y se acabaron estas prácticas de dejar a un familiar directo en el puesto de elección popular que hayas tenido. Yo pienso que el nepotismo le hace mucho daño al país. le hizo, en la Corte ya no está, afortunadamente, que era el poder en donde más nepotismo había”.
Estas palabras revelan una confusión de fondo. Nepotismo es “la utilización de un cargo para designar a familiares o amigos en determinados empleos o concederles otros tipos de favores, al margen. de méritos y capacidad”. En un puesto de elección popular, dentro de un país realmente democrático, quien designa es el pueblo bueno y sabio con su sufragio. Que un hijo suceda a su padre como gobernador o como presidente tras una elección justa no es nepotismo, es democracia.
Tampoco hay nepotismo cuando se designa a funcionarios a través de exámenes de oposición. Si tres miembros de una misma familia obtienen las mejores calificaciones y acceden a cargos en el poder judicial, esto no es nepotismo; es una designación por mérito.
La presidenta afirma que en el anterior poder judicial había más nepotismo que hoy, pero esto fue simplemente un pretexto para nombrar a jueces, magistrados y ministros que no le salieran al ejecutivo “con el cuento de que la ley es la ley”. Las acusaciones de nepotismo fueron en parte producto de un estudio de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) que en 2017 detectó que 51 por ciento de los integrantes del poder judicial tenían algún pariente en un cargo público. Ahora, tras la elección del acordeón de 2025, “el 62 por ciento de los integrantes de los órganos de gobierno del poder judicial cuentan al menos con un familiar” en cargos públicos. Cinco de los nueve ministros de la Suprema Corte tienen “relaciones familiares” con personas con “vínculos en el poder”, entre las que destaca la ministra Lenia Batres, que tiene a seis. En el Tribunal de Disciplina Judicial, tres de cinco cuentan con familiares en el gobierno. En la Sala Superior del Tribunal Electoral, cinco de los siete cuentan con familiares en el gobierno. “Lo importante es que el fenómeno del nepotismo no ha desaparecido”, decía en 2025 Leonardo Núñez de MCCI.
El nepotismo también es enorme en el ejecutivo, el legislativo y otras instituciones del Estado. Guadalupe Taddei, la consejera presidenta del INE, tiene o ha tenido a por lo menos siete parientes con cargos en la 4T, incluido su sobrino Pablo Daniel Taddei Arriola, director general de Litiomx, una empresa gubernamental creada en 2022 para producir litio y que hasta la fecha no ha generado un solo gramo.
Si realmente el gobierno quisiera combatir el nepotismo, tendría que reconstruir una verdadera democracia para elegir a presidentes, gobernadores, alcaldes y legisladores en elecciones justas. Para cargos judiciales, magisteriales o administrativos, la solución es usar exámenes de oposición para escoger a los mejores candidatos. La ley contra el nepotismo que acaba de aprobar el gobierno no es más que una burla amarga que no alcanza a ocultar el crecimiento del nepotismo en tiempos de la 4T.
Desorden
El Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México busca subir el impuesto predial y concentrar el poder, haciendo a un lado a las alcaldías. Está en consulta, pero es la apuesta de Morena para conseguir recursos y aplastar a la oposición en la región.
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