No cerrar los ojos ante la tragedia

Lo que se vivió en la estación migratoria de Ciudad Juárez la semana pasada es una muy dolorosa tragedia humanitaria ante la cual no podemos cerrar los ojos. Los 40 migrantes que murieron quemados o intoxicados por el humo —registrados hasta el día de hoy—, y los demás que aún luchan por su vida en hospitales de la ciudad, se encontraban en nuestro país resguardados por el gobierno de México en instalaciones del gobierno mexicano. Los culpables de la tragedia deben ser castigados. No más impunidad.

No podemos ignorar que la migración ilegal es un asunto complejo que encierra en sí mismo un grave problema para México y los Estados Unidos, es un asunto sumamente complicado y de responsabilidad compartida. Debe abordarse de manera bilateral, con visión regional en la que el impulso y la mejora de las economías juegue un papel fundamental. Pero siempre, con absoluto respeto a los derechos humanos de los migrantes que se encuentran en situación de riesgo. Por eso no deja de llamar la atención que, en reuniones del más alto nivel, como la que se llevó a cabo recientemente en nuestro país entre los jefes de Estado de México, Estados Unidos y Canadá, fue un tema olvidado o, por lo menos, en comunicados oficiales no aparece entre los temas abordados en dicho encuentro.

Es indispensable que el gobierno mexicano ponga el foco de atención en nuestra frontera sur. Difícilmente en el mundo desarrollado se puede encontrar una frontera más vulnerable. Por ahí pasa de todo sin ningún problema. Respecto a personas, durante muchos años fue utilizada sólo por ciudadanos de los países vecinos de Centroamérica. Hoy en día —en gran medida por lo vulnerable que es— también la utilizan migrantes que provienen de otras partes del mundo: del Caribe, de Sudamérica, de África y de muchos otros lugares. Los traficantes de personas se han multiplicado en la región y muy poco se hace para combatirlos.

Al gobierno de México le urge implementar una política pública que ayude a resolver la crisis humanitaria que viven los migrantes que llegan a nuestro país y evitar que vuelvan a ocurrir hechos tan dolorosos como el de la semana pasada en Ciudad Juárez. El dolor de los migrantes debe ser también nuestro dolor.

Twitter: @jglezmorfin

(Abogado)