No es la corrupción, es la impunidad

¿Qué armas más poderosas que las ideas?

                                                                                       Ni tenemos otras, ni las hay mejores

                                                                                                              Manuel Gómez Morín

Mientras en este país, no se reforme, se modernice y se depure el sistema de impartición de justicia, todo lo que diga el presidente MALO, de que quiere combatir la corrupción a base de periodicazos y escándalo mediático, es condenable demagogia. La corrupción, como la violencia, no se combate con palabrería, ni con videos escandalosos, se combate con métodos jurídicos, con instituciones y personas capaces y profesionales, que sean los encargados de hacer cumplir la Ley, con ESTADO DE DERECHO real, con independencia de los intereses políticos, y empezando por una reforma integral de los cuerpos de policía, pasando por el ministerio público y con jueces, tribunales y sistema carcelario competentes. 

La corrupción no se acabará jamás, al estilo de MALO, recurriendo a la diatriba, a la difamación o a la calumnia ni tampoco al juicio sumario que se hace cada mañana desde el púlpito presidencial. Al contrario. Me parece que se denigra a toda una nación cuando un presidente se la pasa acusando, descalificando, estigmatizando a todo el que no le aplaude, al que lo critica, sin darle oportunidad de defenderse en circunstancias equitativas. La corrupción solo se combate REDUCIENDO O ELIMINANDO LA IMPUNIDAD. Se combate también con pleno respeto a la autonomía y libertad de los otros poderes, que tienen la misma jerarquía, según nuestra Constitución.

En un país como el nuestro que tiene el mayor porcentaje de impunidad en el mundo, casi un 97%, es una simulación, una mentira, decir que va a combatir la corrupción, sin tocar siquiera la impunidad, que es el verdadero cáncer de ésta nación. 

El presidente López ya sabe, ya se percató de que su popularidad y aceptación, está cayendo cada día más. Teme perder su mayoría y va a recurrir a los peores métodos, por viles que sean, para sostener su mayoría en el congreso. Entre otros, difamar, calumniar y satanizar a todos los partidos y personajes que él teme, como por ejemplo, al PAN y a Felipe Calderón, quien con el nuevo partido MÉXICO LIBRE, que podrá contribuir eficazmente a quitarle una gran parte de los escaños que actualmente detenta su partido en las dos cámaras. Este presidente está metiendo mano de manera tramposa y sucia en el juicio a Lozoya. 

Cuán pervertida está la justicia en este país, que el acusado que viene a enfrentar un juicio después de ser sujeto de extradición en otro país, acusado de diversos delitos graves de desvíos de dinero público y corrupción, se convierte en acusador y se convierte en mero instrumento del  presidente no para  hacer justicia, sino para desviar la atención de los mexicanos que están padeciendo los estragos de las políticas del gobierno en materia económica, de empleo, de salud y de seguridad, y de paso, levanta difamaciones y viles calumnias contra sus adversarios.

Veamos, estimado lector. ¿Cómo está eso de que el presidente propone abierta, cínica y pública mente, violar las leyes, cuando pide que un video que supuestamente incrimina por corrupción y recibir sobornos a funcionarios al servicio de senadores  del PAN, se den a conocer públicamente, a sabiendas de que ello le quita validez jurídica como elemento de prueba frente a un juez? ¿Quién filtró ese video? ¿No es ello una prueba palmaria de que al presidente le importa un carajo que se aplique la Ley, y se procese legalmente al o a los responsables, y que lo único que pretende con ello es utilizar el video para sus muy particulares e ilegales fines electorales hacia el 2021? Más allá de esto, hay que aclarar los antecedentes de quienes recibieron el dinero, ¿Qué hicieron con él? ¿quiénes son los dos hombres que aparecen en el video recibiendo bolsas de plástico llenas de fajillas de billetes de 200, 500 y 1,000 pesos? Un tal Rafael Caraveo, que se le relaciona como empleado o secretario de un senador panista de apellido Lavalle, pero que ha recibido 14 contratos de la 4t por varios millones de pesos. Saque sus propias conclusiones, querido lector.

MALO VS. TRUMP

Apenas hace 5 o 6 semanas el presidente de México visitó al de EUA Donald Trump, allá en la Casa Blanca, para darle las gracias por el “trato considerado y respetuoso con que ha tratado a los mexicanos.” En una actitud francamente indigna, vergonzosa, a la luz del modo con que Trump se ha referido a nuestro país, el presidente MALO en lugar de reclamar, “agradeció” los epítetos y los insultos con que se ha referido repetidamente Trump a los mexicanos y que no haya impuesto los aranceles al acero y al aluminio mexicano, pero eso sí, a cambio de que México despliegue a más de 30,000 hombres de la llamada Guardia Nacional en ambas fronteras, para impedir que los migrantes centroamericanos crucen la del Sur para ir a tocar la puerta, a pedir asilo, en el país del Norte. Para ese entonces ya Trump se había pitorreado de México anunciando que el muro ya lo estaba pagan do México con el despliegue de los soldados mexicanos al servicio de la potencia norteamericana.

Por si fuera poco, y después del discurso zalamero y oprobioso de MALO, Trump acaba de declarar hace pocos días que ahora México tendrá que pagar por el muro, pero ya no solo con soldados, sino también en efectivo, ya sea mediante un impuesto a las remesas de los mexicanos que allá trabajan, o mediante una cuota económica para todos los mexicanos que quieran entrar a ese país. 

Este es el resultado lamentable de la política exterior que ha aplicado el gobierno de López, para la relación con los EUA. La pregunta es ¿Qué piensa hacer o decir el presidente de México, para defender a los mexicanos del peligro inminente de que Trump se salga con la suya e imponga en los próximos días o semanas ese otro agravio a la dignidad y a los principios de equidad en el T-MEC y a la economía de los nacionales que trabajan allá, y con gran sacrificio envían sus ahorros a sus familias en México? 

Alfredo Lujambio R.                                   

 lujambio06@hotmail.com