Nota

Nublado y lluvioso, dan ganas de todo aquello que haga sentirse abrazado y de beber chocolate caliente o un té aromático arropada en un sillón mientras la casa desprenda el aroma del ponche, galletas o pastel recién horneado. También dan ganas de buscar recetas, sacar el mandil y llamar a las nietas para que aprendan lo que tiende a olvidarse y que puede ser rescatado con un poquito de iniciativa 

Afuera, el mundo y las noticias siguen contando horrores y desastres, confrontaciones letales además pérdidas irreparables de vidas humanas que dejan de latir; son dosis extremas de dolor que de tanto mirar nos han formado cicatrices y una compasión impermeable. Por lo que para apaciguar el alma me digo que, aunque el dolor quede lejos geográficamente hablando, mi atención debe estar en aquello sobre lo que puedo estar y ayudar. 

Y entonces miro alrededor y empiezo por mí y por mi cuerpo, por mantenerlo activo, por darle bien de comer y beber y disminuir aquello que le hace daño y que lo inflama. Pienso en mi mente y en lo que puedo aprender o en lo que puedo enseñar y encuentro tanto que no sé por dónde empezar y cómo organizarme. Me entra un ansia loca por ver a mis amigas y a mis hermanos, sobrinos e hijos y escuchar lo que tengan que decir, tan solo así. Y se me llena el corazón, el alma y la piel porque sin mover un dedo retomo la belleza de la vida, del amanecer con las calles mojadas desde mi techo cálido y bien cuidado ¡cuánta grandeza en una cosa tan sencilla como un pensamiento! 

Regreso al teclado y ahora me urge que empiece el día y estar en paz, brincar y bailar sentada al ritmo de alguna "alexa" para sentir la energía entrando y saliendo con el movimiento y los gestos que se inventan a deslizar manos, brazos, cabeza y todo lo demás ¡otra maravilla el baile y la música solo de evocarlo! La que llega por canales secretos que no se ubican en los oídos sino en las miradas y las manos. Y no tan solo en los momentos de nostalgia sino en la visión de los planes y del porvenir porque la felicidad se fragua dentro del corazón y se irradia por cada arteria hasta que se convierte en una acción externa que complace al que la recibe y al que la crea. 

Afuera sigue lloviendo un poquito más que antes del amanecer, pero no hace falta que salga el solo para que hoy sea un día maravilloso Sí, quizá suena cursi este tono del viejo romanticismo de otro siglo, pero a veces así amanece uno ¡qué le vamos a hacer! 

¡Me encanta la vida!