Mi conocimiento sobre mi árbol genealógico no llega más allá de la rama de mis abuelos; por tanto me es imposible decir si heredé tal o cual gesto o el color de piel o si mi estatura corresponde a la de mi bisabuelo materno o al tío desconocido de quien oí hablar frecuentemente pero a quien nunca le puse un rostro.
No sé entonces si mi afán de escribir lo que me viene a la mente en el momento de pulsar las teclas es una lealtad a los libros que rodearon a mi abuelo y a mi padre o, si vive a la vida con un deseo innato por escribir por el placer de tener una pluma fuente o de punto fino y encontrar cualquier pretexto para hacerlo.
Al principio eran las postales de Acapulco o Guanajuato; las cartas a las amigas que se mudaban o viajaban lejos o bien la tarea en cualquier libreta, con una letra que me parecía impecable y que hoy miro con mayor objetividad.
Últimamente ese frenesí ha venido disminuyendo con el tiempo y los acontecimientos que cuesta deslindarse de ellos y del mundo de patrañas, en él vivimos en mayoría del planeta y que gracias a IA se intensifica cada día más.
Quizá les entre la duda si escribo yo o el robot al que todos tenemos acceso desde el celular; aunque podrán notarlo cuando encuentres alguno de mis frecuentes errores al teclear o al escribir comiéndome palabras o letras.
Tan solo me he puesto en lo valioso que es hacer las cosas a la antigüita. Quizá ya no tome la pluma fuente y evite escribir con letra manuscrita pero al menos esta reflexión con todo y sus asegures, es auténticamente solo mía.
En un mudo cien por ciento robotizado, salirnos del embudo de la matriz es cada día más complicado. Los niños nos vemos en ellos todo el día y empiezan a formarse la idea de que dado que pasamos horas frente a la pantalla, algo buenos sucede cuando ellos puedan colocarse frente a frente y pulsar la luz para obtener dopanina automática.
Qué lejos de la verdad; la pantalla nos agota y al mismo tiempo nos atrapa sin soltarnos.
A un par de días de que inicie la fiesta del balón, tal es la adicción que los gobiernos han declarado asueto nacional “sugerido”. Es tan absurda la idea que parece que es broma. Pero no. La frase de pan y circo se ha actualizado y el circo estará patrocinado por el bienestar y la transformación a costa de la deformación y la incongruencia que tenemos que integrar en nuestros cerebros. En un país con tantos problemas el gober de NL se declaró en “modo fiesta” y no piensa atender a sus responsabilidades mientras dure el Mundial.
Así las cosas en el Mundo mundial en donde cada día la estupidez campea en capos de soccer pero mucho más en palacio nacional y casas de gobierno en toda la RM. Ahora tenemos licencia para ello.