Nuevo tributo

Sumidos en ese terror que se atreven a negar las autoridades, los civiles seguimos en la indefensión ante acontecimientos que se tratan mañaneramente, de manera reduccionista y falaz.

Si bien, parece ser que no caben en la categoría de terrorismo los acontecimientos del fin de semana en diferentes estados: Guanajuato, Jalisco, Baja California… la realidad es que a quienes lo vivieron en carne y hueso, las categorías vienen sobrando cuando alguien pierde la vida, es baleado, lo despojan de su vehículo con violencia

Parece que por más que lo repitan, las balas no se apagan con buenos deseos o abrazos y los que no lo entienden, esperemos que no se topen con esas supuestas exageraciones de las que hablan para acallar conciencias o quererle tapar el ojo al macho.

Pero ¿será que es de lo que podemos hablar hoy? 

Escojo hablar del clima, no por superfluo sino por la profundidad que ese tema cala.

Nada más sentir la cercanía de la humedad, las tímidas gotas o el constante ritmo de la lluvia de anoche, alegra el alma, calma los sueños, aligera el insomnio, despeja la mente. 

¿A ustedes no les pasa?

No sé que tanto le de en la torre a los paseantes de la Fenapo o a los empresarios de TP y demás amenidades, pero agosto sigue cumpliendo con cierta tardanza la lluvia que hemos esperado casi todo el año. Ya que la primavera nos quedó a deber su acostumbrada frescura del 21 de marzo y mayo se emparejó con su primo marzo y la lluvia brilló por su ausencia. Tampoco en el mes de los campings, temporada anual que históricamente cambia las actividades al aire libre y los paseos por el campo.

Por eso hoy, estamos, estoy hiper agradecida de estos dos días en los que las nubes amanecen cubriéndonos como una sábana fresca y esponjosa.

Cierro, con mis mejores deseos para que el agua chispeé tantita lucidez en las autoridades; que aprendan mejores métodos para clasificar al crimen organizado y no lo igualen con la gente que honradamente se gana el sustento, para que al final venga un tipo a quitarle el pan y el sueldo con la exigencia del cobro de piso. Normalizando este término como si ya fuera un concepto de la Hacienda Pública.