“Nunca interrumpas a un enemigo que está cometiendo un error”.
Napoleón Bonaparte.
Va para cinco meses que opera la “Estrategia Nacional de Seguridad Pública” del Gobierno Federal. Que si bien contempla algunas cuestiones más de política social que de política criminal, sí trata de resaltar y dirigir sus prioridades para reducir la inseguridad en varios aspectos específicos (nueve en total), ya como una estrategia general: Un nuevo Modelo Policial; Prevención del Delito; Focalización en las regiones y participación ciudadana; Nuevos criterios de distribución de los recursos federales en materia de seguridad; Combate al Mercado Ilícito de Hidrocarburos; Combate al uso de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (mejor conocido como lavado de dinero o lavado de activos), defraudación fiscal y finanzas de la delincuencia organizada, así como el papel de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en el abatimiento de estos delitos; Agilizar los procedimientos de extinción de dominio y utilización social de los bienes confiscados a la delincuencia; Combatir el Robo a autotransporte y pasajeros en carreteras y abatir el tráfico de armas.
Me detengo en la primera estrategia, que en griego significa “Oficio del General”. Un nuevo Modelo de Policía que súbitamente retorna su mirada al artículo 115 de la Constitución -Los Municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes: Seguridad pública, en los términos del artículo 21 de la Constitución, Policía Preventiva Municipal y Tránsito-.
Cuando desde hace más de 12 años a nivel federal se viene provocando que parte de los complicaciones de la inseguridad y la violencia tienen sus orígenes en los Municipios, -no son parte de la solución sino del problema-. Para el actual gobierno, “la policía más importante es la municipal, por su proximidad social y conocimiento del territorio. Su apuesta será por el mejoramiento de los recursos humanos de estas corporaciones. Se hará policía desde abajo. Orientaran los mayores recursos posibles al fortalecimiento profesional de las policías municipales. Impulsaran un programa emergente de capacitación y profesionalización policial para duplicar (a 600 mil), lo más pronto posible el número de elementos municipales capacitados”.
La percepción de corrupción que tiene el pueblo bueno de las autoridades es del 77.3%, respecto a los policías de tránsito y 69.1% de la policía preventiva y ¿en las que menos confía?, si adivinó, tránsitos y preventivos municipales. (ENVIPE 2019). Y es en toda América Latina, según el Latinobarómetro el 65% de los ciudadanos reconoce tener poca o ninguna confianza en la policía.
No hay duda que la faena va a hacer titánica y de largo plazo, máxime si se tiene por objetivo el “fortalecimiento” de las policías municipales y estatales, en una articulación efectiva con la Guardia Nacional, para prevenir delitos, disminuir la incidencia delictiva, mejorar la percepción de seguridad e incrementar la confianza en las instituciones.
TAPANCO: Pero desafortunadamente no es un “tema” de la Federación, el federalismo en México y su transición en materia de seguridad municipal es letra muerta y su “Policía Preventiva” es estrictamente ornamental.
A lo que más puede suspirar un Presidente Municipal por la inseguridad en su unidad territorial (2,466 Municipios y reproduciéndose como conejos), es a comprar o rentar patrullas, motos, bicicletas y en algunos casos caballos y perros, hasta ahí. Solucionar la inseguridad y la violencia con sus tentáculos sociales y espaciales no forman parte del ADN de muchas Municipalidades, se han convertido en un –impase-, para trampolín político, o lo más grave, intervenidas por “aquellos”.
La Estrategia más realizable y de oficio para un Mariscal de Campo, es una -Reforma Policial y no un Modelo Policial-, ruta 32 Estados, más próximos al Federal y luego aterrizar a algunos Municipios con capacidades y a los 50 más violentos, al resto, ejercerles la facultad de atracción por el Estado, como medio excepcional de control de la legalidad, que como dice la SCJN atraer asuntos que, en principio, no son de su competencia originaria, pero que revisten interés y trascendencia.
Francisco.soni@uaslp.mx
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