En el pasado mes de abril se iniciaron las olas de calor en varias partes del mundo, especialmente en el hemisferio norte, adelantándose dos meses, ya que estas olas de calor se suelen presentar en los meses de mayo y junio. Como ejemplo, en el Mediterráneo Occidental, concretamente en España, se alcanzó un récord de temperatura de 39 grados centígrados, en Portugal de 38°C, en Argelia de 40°C y en Marruecos 41°C. Todos los anteriores son récords para un mes de abril, lo que significa que en toda esa región las temperaturas promedio de dicho mes aumentaron 5 grados centígrados. Utilizando modelos matemáticos, simulando un mundo sin cambio climático, las temperaturas tendrían que haber sido 5 grados centígrados más bajas y la probabilidad es 1 entre 100 de que hubieran sucedido. En Asia también se sintió la ola de calor en abril y en Bangladesh se registró una temperatura récord de 42°C y en Tailandia un abrazador calor de 46°C. Mientras que en el oeste de EU, en los estados de Nevada, Arizona y California, se registraron también temperaturas récord de 33°C, lo cual implica aumentos de 5 grados centígrados sobre las temperaturas promedio de abril.
Como vemos, esta consecuencia del cambio climático que provocamos entre todos los habitantes del planeta -incluidos TÚ y YO- ya empieza a cobrar facturas en los países autollamados del primer mundo y que son los principales culpables de este sobrecalentamiento del planeta. Y asimismo en nuestro consumismo inducido por los medios de comunicación. La solución para sobrellevar la ola de calor es la utilización masiva de VENTILADORES Y AIRES ACONDICIONADOS, que a su vez consumirán más energía eléctrica generada en gran parte por combustibles fósiles que exacerbarán aún más el calentamiento del planeta, o sea un CÍRCULO VICIOSO PERFECTO.
La afectación de estas olas de calor a nuestra salud es debido a que nuestro cuerpo funciona mejor a 37 grados centígrados, al sobrecalentarse y por lo tanto deshidratarse provoca que la sangre sea más espesa y el corazón trabaje más fuerte para bombear la sangre. En cierto punto, sobre todo con alta humedad y temperatura, el sudor deja de evaporarse, no permitiendo bajar nuestra temperatura a la velocidad adecuada, lo que provoca el ESTRÉS TÉRMICO, que nos puede llevar de inicio a desmayos y en casos críticos hasta la muerte. Pero en nuestro país estamos más adaptados a estos cambios climáticos por nuestra propia geografía, aunque en países europeos no están acostumbrados a estas temperaturas y son mucho más sensibles a sus efectos dañinos. Por ejemplo, la ola de calor el año pasado en Francia llevó a muchos adultos mayores a los hospitales en atenciones de emergencia.
¿Qué hacer en lo personal? En primer lugar, ser conscientes de nuestra realidad personal, ya que cada uno de nosotros lo sentimos en nuestra vida diaria, podemos no ser tan delicados y si usamos airea condicionado no bajar la temperatura a 15 o 16 grados para después cobijarnos, se puede dormir tranquilamente a 20 o 21 grados de temperatura. Tener el ventilador a la velocidad mínima necesaria. Y en el mejor de los casos, acostumbrarnos a dormir con ventanas abiertas sin consumir electricidad. Sembrar árboles de nuestra zona geográfica, los arboles además de producir oxígeno extraen CO2 del aire, nos darán sombra y bajarán la temperatura local.
Seamos conscientes de este aviso que nos manda la Naturaleza, de que el cambio climático es una realidad, y tomemos los remedios personales necesarios. Tus hijos y descendientes te lo AGRADECERÁN O TE LO RECLAMARÁN.