Operación Mapache azul

Cada día se percibe más enrarecido el ambiente en San Luis Potosí, pareciera que regresan las mefíticas emanaciones de la ASARCO. No respiramos, sin embargo, los gases tóxicos del beneficio de metales, sino los miasmas que dejan tras de sí, los putrefactos políticos potosinos. 

Al fin de la semana pasada fue firmado un pacto que, dijeron sus organizadores, garantizaría la transparencia entre los candidatos a candidato panista, para la gubernatura, hoy se sabe sabemos que desde origen fue un documento prostituido que acabó en instrumento de beneficio para un candidato a esa candidatura. 

Iniciando ésta, nos enteramos que siempre no será varón quien represente a Morena, como candidato a la gubernatura; esto desde luego, excluye también a miembros de la comunidad alternativa; mujer debe ser quien los represente. Doña Francisca Reséndiz pega brincos de alegría que, cuando descubra que no es la buena, trocará en pataletas de frustración; fiel a su estilo, seguro le armará un plantón al presidente del partido, Mario Delgado.  Dicen los que saben, que esto va encaminado a allanar el triunfo al candidato del partido Verde; otros, que la buena es Mónica Liliana, latrocida secretaria de Salud carrerista; y, otros más, que la encomienda está reservada a la panista Sonia Mendoza, quien abrazará la candidatura morenista, una vez que quede atrás el proceso de elección en el PAN.

Luego, en una carta dirigida a la dirigencia nacional de Morena, los abajo firmantes candidatos a la candidatura gubernamental, firmaron un desplegado en el que decían algo así como que no objetaban el que una mujer fuera la candidata de ese partido, pero que de ser cierto –como se rumoraba por todos lados– que esto era para beneficiar a Gallardo, puras habas que se hacían a un lado.    

A mediados de la semana nos enteramos que en algunos municipios el  voto panista a favor de Xavier Nava, se paga en $ 7,500.00 pesos; esto desde luego no quiere decir que el alcalde con licencia lo dispusiera, igual y –tan probo él– ni siquiera lo sabe, pero fue mucho el descuido de doña Lidia Argüello, quien nada cautelosa repartía billetitos en Tamazunchale. Otros funcionarios del Ayuntamiento, en otras latitudes de la geografía potosina, realizaban actividades similares en horas de oficina. 

El jueves, dicen que hubo un debate entre candidatos a la candidatura panista; no hubo intercambio ni encontronazos, todo fue una pasiva, deslucida y soporífera exposición de ideas. El verdadero debate estuvo afuera de la sede del partido, donde hirvieron las emociones de navistas y pedrocistas. 

Ayer, pintas en la sede estatal del PAN entronizaban a Nava y denostaban a Octavio. El dirigente estatal de Acción Nacional presentó una denuncia en la Fiscalía del Estado; más tarde, en el momento que los miembros del Cabildo capitalino votarían el Plan de Desarrollo Urbano (que traerá como consecuencia la devastación de la Sierra de San Miguelito)  y entre dimes y diretes de diversos regidores, un grupo de choque se apersonó en la Unidad Administrativa Municipal, para presionar a los que se oponen. Gente de Rodrigo Portilla, decían unos, de Sebitas Pérez, decían otros; mismas excretas, mismos retretes. 

En redes sociales, el vocero de la Presidencia de la República, mencionaba como responsables directos de la “depredación de la Sierra de San Miguelito y su Cañada del Lobo, desconociendo su estatus de zona de reserva…” a los integrantes del Ayuntamiento de San Luis Potosí. Poco antes, un acartonado Sergio Serrano, balbuceaba sobre el inminente triunfo de Morena bajo cualquier circunstancia y en cualquier escenario. Ni en sueños, ni bailando en Chalma.

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Poco antes del medio día se supo de lo que el periodista Edgardo Pérez Alveláis denominó “Operación Mapache Azul”, articulada casi quirúrgicamente por Mariana de la Chica, presidente de la Comisión Organizadora Electoral de Acción Nacional; Alfredo Figueroa Fernández, asesor de Xavier Nava y exconsejero del IFE vinculado al grupo Galileos; y Julio Galindo Pérez, presidente de Coparmex, y principal impulsor del llamado Pacto de Unidad Política entre los candidatos panistas (redactado en origen por De la Chica, y Figueroa).   

Esta operación buscaba “formas” que permitieran garantizar el triunfo de Xavier Nava, en su  carrera para obtener el triunfo en la contienda interna del PAN, mediante la organización del proceso, la puesta en funcionamiento las mesas de votación, el habilitar observadores, y realizar el resguardo, recolección, traslado, y entrega de paquetes electorales. Todo, desde luego, coadyuvado  por la “buena voluntad” del sector empresarial.  

Ya de inicio, el que Mariana de la Chica –cuya presencia  en San Luis Potosí pretendía garantizar limpieza, imparcialidad y certeza en el proceso– realizara acciones constantes de  entreguismo a los empresarios, para darles gusto, generaba resquemores; pero lo que vino a evidenciar el contubernio, fueron sus reuniones con Julio Galindo.  

Luego, se filtró la lista de cuarenta y tantos observadores propuestos por Galindo; algunos de éstos, ya instalados en los municipios. Detalle por demás anómalo, si se considera que el proceso de registro de dichos observadores, concluiría la tarde de ayer. 

Sale sobrando, desde luego, que me ocupe en explicar, por qué buscaba Galindo resguardar, recolectar, trasladar, y entregar, los paquetes electorales, con personal y vehículos aportados por el sector empresarial.  

¿Nava dividirá aún más al PAN, alegando fraude y judicializando la elección?

Les deseo feliz inicio de año, luego me andan reclamando a través de familiares la falta de cortesía. Gracias por la lectura.