PACHANGUERO, GASTALÓN Y FRÍVOLO

La fiesta terminó pero no las ganas de seguirla. Faltaba, todavía no terminaba la Feria Nacional Potosina y ya el gobernador Ricardo Gallardo Cardona ponía a operar a su equipo de comunicación para hacernos saber que el año próximo actuarán en el Teatro del Pueblo Shakira, Luis Miguel y Ricky Martín; un día después trascendió que dentro de tres meses, en los mismos terrenos, se montará una “Villa Navideña” con árbol gigantesco (que ojalá no se convierta en otro chupirul jorobado), pista de patinaje y quién sabe cuántas cosas más, y ya en el frenesí de los anuncios, se difundió que el gobierno gallardista está considerando gastarse unos 80 millones de pesos en techar el teatro popular.

Sin duda esta batería de “buenas noticias” la alentó el éxito de la FeNaPo, que fue capaz de congregar decenas de miles de visitantes simultáneos sin ningún incidente; que en su duración recibió millones de visitas y repartió miles y miles de comidas gratis en dos jornadas. Le funcionaron bastante bien el acceso, el transporte y diversiones gratuitas.

El mayor incidente, la inundación de la explanada del Teatro del Pueblo y la zona de los gritones, tiene el sello característico del gallardismo: falta de planeación, mucho de improvisación y siempre a las carreras. 

El éxito cuesta. Vamos a tardar en saber, o quizá nunca lo sepamos, cuánto costó a las arcas públicas la FeNaPo. Hay cálculos tan distantes uno de otro como de 200 a 400 millones de pesos. Los que saben de estas cosas estiman que el puro Teatro del Pueblo consumió más de 100 millones en pagos a artistas. 

Aún en el cálculo más conservador, dadas sus amplios espacios de gratuidad, esta Feria debe haber sido la más costosa de la historia. Sean 200 o 400 millones los gastados ¿pueden los recursos públicos permitirselo?

Antes de que se pongan sobre la mesa argumentos “irrebatibles” como el derecho del pueblo al sano esparcimiento -misma lógica que está detrás de las muy costosas remodelaciones de los parques Tangamanga- conviene precisar que estamos ante un escenario de excesos, no de niveles razonables. Insisto: todavía no terminaba el evento de este año y ya estaban anunciando otro para dentro de tres meses; mayor gasto en artistas para el año próximo e inversiones tan cuantiosas como las de la techumbre.

Alguien podrá decir que si se están haciendo esos gastos y se van a hacer otros mayores es porque el Gobierno sí tiene con qué costearlos. No necesariamente. Las señales reveladoras de lo que realmente pasa comienzan a asomar: se le deben mil millones de pesos a Pensiones; en Finanzas están acumuladas facturas y estimaciones de proveedores y contratistas sin pagar por cientos de millones de pesos; sufren retraso en la entrega de sus presupuestos el Ceepac, el Tribunal Estatal Electoral y otros organismos autónomos; los gastos operativos para muchas dependencias estatales fueron recortados, pero ni así se reciben. En esa misma visión de gobierno festivo, ya se informó que las clínicas rurales del sector salud sufrieron recortes drásticos en sus presupuestos de este año. El viernes pasado el encabezado principal de El Sol de San Luis rezó: “No hay Dinero para Rehabilitar Planteles: SEGE. Destruidas, sin luz, ni agua, muchas escuelas”. Estamos hablando del mismo estado donde se derrochan cientos de millones de pesos en festejos y adornos.

Para peor, aunque nada hay de sorprendente dada su coherencia con el estilo general de la administración, el Patronato de la Feria ya advirtió a solicitantes de información vía transparencia que se armen de paciencia porque no habrá disponibilidad de datos hasta dentro de semanas o meses (o nunca). Aquí hay un elemento interesante: el Patronato fue convertido en un ente fantasmal por el protagonismo y omnipresencia del gobernador Gallardo, pero si ahora alguien le pregunta a él sobre gastos y costos seguramente va a decir que vayan con el Patronato. Lo que sí es más probable es que si le preguntan del programa artístico del Teatro del Pueblo y del Palenque para el 2025 ya los traiga en la bolsa.

Quiero enfatizar algo: no estoy en contra de los lugares y oportunidad de recreación popular. Lo que al final de cuentas quiero decir es que estamos frente a excesos que rebasan nuestras capacidades reales de financiamiento; excesos que responden más a los deseos, gustos y hasta caprichos de un gobernante que a demandas reales de la gente. 

Si el estilo se consolida, y lamentablemente lo más seguro es que así sea ante la falta de contrapesos o voces que opinen en contrario, tenemos por delante cinco años de un gobierno pachanguero, gastalón y frívolo. 

EL CAMBIO

Tengo para mí que el cambio cualitativo más importante que implica la elección de una nueva dirigencia estatal de Morena consiste en que quien la encabeza, Rita Ozalia Rodríguez, tiene acceso a niveles partidistas, de gobierno y cuatroteistas que nunca alcanzó su antecesor Sergio Serrano Soriano.

En parte por su tan larga como conflictiva gestión así como por su estilo cerril y su incapacidad para el diálogo, estos últimos años Serrano tenía acceso si acaso a la secretaría general de Morena. Además, para bien o para mal, no mostró iniciativa para vincularse a algún proyecto de cara al 2024.

En cambio, Rita Ozalia claramente forma parte de un proyecto político de largo aliento. No solo porque su hermana Rosa Icela, actual secretaria de Seguridad Pública federal, se perfile como posible candidata de Morena al gobierno de la Ciudad de México, sino porque es de las tres o cuatro personas más cercanas a Claudia Sheinbaum. No hay que olvidar que nuestra paisana Rosa Icela fue la secretaria general del gobierno de la CdMx los dos primeros años, antes de que AMLO la llamara para relevar a Alfonso Durazo en Seguridad.

Esto, que puede parecer poco significativo, tiene importancia, ya que, por ejemplo, ante ciertas dudas, estratégicas o tácticas, doña Rita puede acudir en busca de orientación directamente a la presidencia morenista y si no la atienden rápido y bien puede llamar a la secretaría federal de Seguridad o a la jefatura de gobierno del antiguo D.F. Y claro que le van a contestar. En el mismo grupo político está la presidenta del Consejo Nacional de Morena, Bertha Luján.

Con SSS en la dirigencia morenista local, la interacción con el gallardismo era muy errática y difícil, por lo que sus funciones partidistas frecuentemente eran usurpadas por gente como Gabino Morales y compañía. Dudo mucho que en el futuro el Superdelegado de los programas sociales quiera atravesársele a Rita Ozalia con los pesos pesados que trae de respaldo.

En sus niveles más altos la comunicación y arreglos entre Morena y el gallardísmo han fluido sin muchos contratiempos operados por el gobernador Gallardo Cardona y su compinche el líder morenista Mario Delgado. A Serrano Soriano podían ni voltear a verlo.

Eso ya no sucederá. No puedo imaginar a Delgado conchavándose con RGC ignorando olímpicamente a la hermana de Rosa Icela y aliada de la Sheinbaum y de Berta Lujan. Dicho de otra forma, en cualquier posible transacción sana o insana entre Gallardo y Delgado ya no serán ellos única instancia. Tendrán encima ojos muy vigilantes.

A manera de cereza del pastel, que más bien parece un melón encima de la tarta, resulta que las altas instancias en donde ahora se orientarán y resolverán asuntos relevantes del morenismo potosino, son las mismas donde menos quieren a Ricardo Gallardo Cardona y hasta le guardan uno que otro pendientito. Y un primer damnificado político de esto apunta a ser el insufrible Héctor Serrano Cortés, fallido consejero áulico de RGC (lo de fallido es o porque le aconseja puras burradas o no le hacen ningún caso). Ya el martes pasado la columna Bitácora de San Luis Hoy se ocupó en extenso de este tema.

COMPRIMIDOS

En el Cabildo capitalino prevaleció ayer la sensatez. Es a todas luces poco aconsejable proceder a comprar y pagar unos terrenos sobre cuya legítima propiedad hay dudas y es materia de litigio en tribunales. Este es uno de esos casos que ejemplifican bien lo que otras veces hemos dicho: las autoridades estatales y municipales prácticamente nunca son la última instancia en nada. Incluso, luego de que los juzgados de distrito resuelvan los juicios de amparo que tienen en trámite, nada impide que cualquiera de las partes interesadas acuda a instancias superiores, ninguna estatal o municipal. 

La baja de la abogada, exjuez y exdiputada guanajuatense Lilia Villafuerte como Contralora General del Estado, no es de lamentarse. Se va de una posición para la cual nunca estuvo calificada, y a la que llegó por uno de esos extraños, oscuros y costosos compromisos que Gallardo Cardona se trajo a la gubernatura. La versión más extendida es que no se va por incompetente sino porque quiso meter mano donde otros son ídem.

Por allá de principios del 2016, el entonces alcalde capitalino Ricardo Gallardo Juárez (PRD), llamó a los dos diputados federales perredistas Erika Briones y Xavier Nava Palacios y les dijo que los 20 millones de pesos que iban a recibir dentro del presupuesto federal como apoyos para sus distritos, se los entregaran y él decidiría su destino. Ambos, Erika y Xavier, le dijeron que no podían porque ya los tenían comprometidos en sus distritos. Gallardo Juárez, de mecha corta, les dijo que no se hicieran pendejos -así, literalmente- que no se los estaba pidiendo sino ordenando. Indignados, ninguno de los dos entregó el dinero y se produjo la ruptura. Nava se cobró el agravio dos años después derrotando a su ofensor en las urnas y Erika se fue a seguir su carrera política -que hoy la tiene por segunda ocasión en la presidencia municipal de Villa de Reyes- con otras siglas partidistas, alejada del gallardismo. La semana pasada anunció que regresa a esa echarse en brazos de esa corriente política. O sea, no es rencorosa.

Muy bien que se investigue si hay responsabilidades médicas en la muerte de la niña Camila, de Salinas, y que si es el caso se apliquen las sanciones civiles o penales correspondientes. Pero también que se investigue si hay responsabilidades administrativas (recortes presupuestales y desabasto de insumos incluidos) y que igual se sancione a los responsables. El fariseísmo siempre ronda las tareas de gobierno. 

Hasta el próximo jueves.