“Todos los pactos con el diablo tienen que ser secretos;
si los cuentas, se rompen
o te destruyen”.
Primero Sinaloa y después Zacatecas, son dos claros ejemplos de lo frágil que suelen ser los “arreglos” entre la “clase” política mexicana y la delincuencia organizada.
Y viene lo peor, de aquí a un año se romperán alianzas, compadrazgos, acuerdos y prorrateos territoriales, cuotas, moches municipales, permisos de operación, etc. Las próximas elecciones federales por diecisiete gubernaturas, la Cámara de Diputados y mil ochocientos dos municipios, reconfiguraran el mapa criminal con nuevos actores, lo que generará violencia e inseguridad, sí o sí.
Tan solo en este primer semestre del año, ha habido más de dos mil quinientos eventos de alto impacto, según datos recogidos de fuentes abiertas y periodistas por la Organización Causa en Común: “658 casos de asesinatos con tortura, 290 asesinatos de mujeres con crueldad extrema, 242 actos violentos contra la autoridad, 193 fosas clandestinas, 156 masacres, y 154 mutilaciones y descuartizamientos de cadáveres”.
Las estructuras de una maxi-criminalidad, desde hace ya tiempo están enraizadas entre los políticos, los empresarios y los criminales. Los gringos lo saben, de ahí su insistencia de quitar visas, y solicitar detenciones con fines de extradición de políticos.
Lo que sucede en Sinaloa, Zacatecas, Durango, Michoacán, Guerrero, Chihuahua, solo por mencionar algunos, no es más que una malla de alta criminalidad perfectamente tejida en la impunidad, que da como resultado la llamada gobernanza criminal, de ahí, que algunos estudiosos del tema, digan que en México la inseguridad y la violencia no son los temas de seguridad pública como tal, sino, de una gobernabilidad fallida, (los Gobernadores y los Alcaldes no controlan su territorio, lo gobiernan “aquellos”).
Le cuento estimado lector, hace ya algunos años quien esto escribe fue invitado por un diputado federal para una entrevista con un presidente municipal de una ciudad fronteriza, para ocupar el puesto de Director de Seguridad Pública Municipal. Todo iba bien, hasta que me dijo que tenía también que entrevistarme con unos “tipos” para el visto bueno, ¿cuáles sujetos? -Usted sabe mi amigo, unos “sujetos del cartel” con los cuales sin ellos yo no podría gobernar. – Ok, claro. Le dije-. Salí de su oficina de palacio, me fui a la primera gasolinera que encontré, llene el tanque y no pare hasta llegar a casa.
TAPANCO: ¿Cómo funciona? Muy simple, de frente y sin tapujos a través de la estructura política-empresarial que es parte de la malla de impunidad y la otra, es torcida, que se consolida como un régimen análogo de reglas y castigos que desplaza en paralelo con aquiescencia al orden del estado político-democrático.
En resumen: Algunos territorios de México están gobernados por criminales, unos porque así son ya natos, y otros, por hacerse tontos y acobardarse, no ejerciendo su autoridad, para efectos prácticos, el resultado es el mismo.
X @franciscosoni