Pagar por contaminar el medio ambiente

El pago de Multas, Compensaciones, Impuestos, etc; por contaminar el medio ambiente es un juego con dos filos ya que en muchos de los casos esto se traduce en un permiso implícito para seguir contaminando y se transforma muchas de las veces en una decisión ECONOMICA en vez de una decisión de CONCIENCIA ECOLÓGICA por parte de las empresas.

Un ejemplo muy representativo de estos esquemas se acaba de dar en México y la empresa que interviene para variar es PEMEX que es la empresa petrolera más ineficiente y más endeudada del mundo. Cada mexicano debemos por medio de PEMEX 85O DÓLARES, desde el momento de nacer. Y por otro lado está la CNH o Comisión Nacional de Hidrocarburos quien impuso una multa a PEMEX por 6.2 millones de dólares o 120 millones de pesos. La causa es el incumplimiento en variables ecológicas en los campos petroleros principales de IXACHI en Veracruz y Quesqui en Tabasco, principalmente por la quema de gases que liberan gases de efecto invernadero a la atmosfera. Puede pensarse que es mucho la multa pero analicemos que no es nada en una empresa que tiene ventas por 87,000 millones de dólares de enero a septiembre de este año por lo que HAN DECIDIDO QUE LES ES MÁS BARATO PAGAR LA MULTA y seguir envenenándonos a todos los mexicanos. Además de que es hacerse tontos ya que al pagar la multa el Gobierno Federal es solo se cambia el dinero de la bolsa derecha a la izquierda con su respectiva cuota de CORRUPCIÓN en el camino. Además de esta multa que tomamos como ejemplo están en proceso legal otras 3 por importes similares.

A nivel mundial y después del PROTOCOLODE KIOTO se ha tratado de establecer un sistema de MERCADO DE BONOS DE CARBONO que es un impuesto sobre la emisión de CO2 a la atmósfera estableciendo un pago por tonelada de carbono emitida cuyo monto se canalizara a quien absorba por algún método esa tonelada emitida y lo transforme o almacene, la forma más sencilla sería a través de los bosques que absorben carbono en su propia masa o madera. Lo anterior suena con cierta lógica y encarece la emanación de CO2 en el producto que va al mercado y cliente final. Es bastante sencillo de aplicar al cargarlo al precio de los combustibles fósiles que se utilizaran en cualquier proceso industrial, en la producción de electricidad o en cada uno de nuestros propios automóviles.

El sistema de mercado de bonos de carbono empezó a funcionar en 2009 con países como Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega, alguna provincia canadiense y Francia en forma parcial. Al inicio el impuesto se tasó en 8 euros por tonelada emitida, subió pronto hasta 27 euros por tonelada y la meta es llegar hasta 100 euros por tonelada en el año 2030. Como vemos no están los principales emisores de CO2 como son EU, China, Rusia, etc; y esto desequilibra este mercado. El mercado no ha prosperado como debería más es un buen intento que se requiere irse puliendo. Además como siempre sucede hubo un fraude fiscal de varios cientos de millones de euros a través de este impuesto en Europa concretamente en Italia y acabo por retrasar aún más la implementación real de el mismo. 

Este MERCADO VOLUNTARIO recaudó en 2021, 362 millones de dólares con un aumento del 92 % contra 2020.

En México dicho impuesto existe y es el IEPS de CO2 y fluctúa entre 48 y 59 centavos de peso sobre litro de gasolina, es decir, si en el país consumimos 1 millón de barriles diarios de petróleo equivalentes a 185 millones de litros diarios, diariamente este impuesto que pagamos recauda 90 millones de pesos que son 2,700 millones de pesos al mes. No sabemos dónde se están aplicando desde hace varios sexenios de PRI, PAN y ahora MORENA. Son lo mismo exactamente esos 2,700 millones deberían ser manejados por nosotros, la sociedad, en proyectos ecológicos reales como es su justificación. Nunca hemos escuchado a nuestros ORGANISNOS EMPRESARIALES pronunciarse sobre este punto. SON CÓMPLICES por OMISIÓN. La sociedad deberíamos exigir el cumplimiento de la aplicación de este impuesto. Dónde están esos 2,700 millones que pagamos todos los mexicanos con un fin ecológico en su origen.