El maíz es un cereal originario de México, de donde se ha extendido a todo el mundo. En las culturas prehispánicas al maíz se le consideraba vinculado con lo divino, al grado de tener dioses del maíz tanto entre los mayas, los aztecas y pueblos anteriores.
Como alimento incorporado a la dieta de los mexicanos, cobró de tal manera importancia que, incluso, en nuestro Estado de San Luis Potosí, tenemos un municipio llamado hoy en día Ciudad del Maíz, cuyo antecedente, en el siglo XVII, es la designación de Valle del Maíz, por lo grande de sus cultivos de ese grano.
En su periplo mundial, el maíz se ha presentado ante los humanos de muy variadas formas, como variadas son las especies del cereal, con características peculiares. Una de estas variantes se constituye por mazorcas de granos pequeños y muy compactos, de cáscara muy dura y hermética que, sometido a altas temperaturas, explota debido a la concentración de agua en su interior, dando lugar a un rompimiento abrupto de la corteza que, literalmente, voltea al revés el grano, dejando el núcleo expuesto, con textura esponjosa, a la que suele agregarse sal, caramelo y algunas otras cosas, a gusto del comensal. Solo por no dejar en el aire la cuestión, diré que la variedad que produce ese efecto es la Zea mays everata Sturt.
Las palomitas de maíz, pues ese es el nombre dado a esos granos estallados, gozan de gran popularidad en todo el mundo, ligadas, especialmente, a las salas cinematográficas, donde se consumen como parte de la experiencia de ver una película, la cual, si solo sirve para pasar el rato y no tiene mayores merecimientos, se designa como “película palomera” queriendo expresar que solo sirvió para ir a comer palomitas de maíz.
En los cultivos de maíz, siempre rondan aves que buscan hacerse de los granos tiernos para alimentarse. De manera reiterada, tanto el películas (palomeras o no), tiras cómicas y programas de televisión, aparecen los cuervos como quienes acechan los campos de maíz, para saquearlos.
Por eso, tal vez, hoy vemos como Diputados locales, con negras alas y picos largos, se han decidido a incursionar en el Valle del Maíz para alimentarse de los apetitosos granos que pueden cultivarse ahí, ante la ausencia de espantapájaros que los ahuyenten.
Como una palomita de maíz ha estallado el escándalo de legisladores que, por alguna insospechada e inconfesable razón, se dieron a la tarea de convertirse en “promotores” de obras y “gestores” de recursos destinados al municipio de Ciudad del Maíz, para hacer solo Dios sabe que, pues en la vida real nadie sabe y nadie supo adonde fueron a parar los dineros, las monedas doradas como granos de maíz que ceban y engordan a los cuervos astutos.
Estas aves de rapiña (los diputados, no los cuervos) se han intercambiado firmas y consentimientos que suenan más a complicidades, son más pandilla que parvada, para “gestionar” los recursos que refirió el artículo Segundo Transitorio de la Ley del Presupuesto de Egresos del Estado, para el Ejercicio Fiscal 2017, que es el año con el que los rapaces se sirvieron con la cuchara grande.
Este artículo decía: ARTÍCULO SEGUNDO. De su asignación presupuestal la Secretaría de Finanzas deberá destinar la cantidad de $80,500,000.00 (ochenta millones quinientos mil pesos 00/100 M.N.) para la realización de inversión pública productiva en el Estado, dicha inversión deberá apegarse a las reglas de operación vigentes para las obras, acciones y programas prioritarios de que se trate; la ejecución de dicho recurso será informado de manera trimestral a la Comisión de Hacienda del Estado del Honorable Congreso del Estado de San Luis Potosí.”.
¿De dónde salió que era dinero para que los diputados gestionaran obras y se intercambiaran aprobaciones? Mucho hay que explicar, mucho que investigar, mucho hay que preguntar, a varios imputar, a varios juzgar y a varios condenar.
Dentro de sus funciones constitucional y legalmente asignadas, los diputados en lo individual no tienen absolutamente ninguna, ya que solo ejercen actos de autoridad actuando de manera colectiva; tanto como Congreso como en Comisiones, las funciones son acotadas y no cuentan con alguna que se parezca, siquiera remotamente, a la de gestores de obras y recursos.
Código Penal en mano, me parece que estos cuervos son pájaros de cuenta.
No es una película palomera. Esta trama pone a prueba a las instituciones esenciales del Estado. No puede ser una película muda.
@jchessal