Dice una muy conocida frase que no hay nada nuevo bajo el sol. De alguna, manera todo lo que sucede o todo lo que se dice o se piensa hoy, en algún momento ya ha sucedido, ha sido dicho o pensado, claro está, con contextos y matices diversos pero iguales en lo esencial.
Así, la historia nos trae expresiones que parecieran escritas hoy en día pero que en realidad tienen cientos y en algunos casos miles de años. A finales del siglo I e inicios del II de nuestra Era, vivió en Roma el poeta Juvenal, quien entre otras cosas escribió sus Sátiras, claro ejemplo de que los gobiernos y la naturaleza humana no cambian en lo sustancial.
Quiero hoy destacar la Sátira X que dice:
“Hace ya tiempo, desde que no le vendemos los votos a nadie, el pueblo se ha deshecho de preocupaciones; pues el que en otro tiempo otorgaba el mando, las fasces, las legiones, todo, ahora se aguanta y solo desea con ansia dos cosas, pan y juegos de circo. […] Es mucho más grande la sed de fama que la de virtud. Pues ¿quién abraza la virtud en sí si le quitan los premios?]“
Pareciera que está Juvenal reportara nuestra mexicana actualidad.
¿Qué tanto el voto se vendía en México? Indudablemente era una gran realidad hasta hace relativamente poco. Aun hoy queda subsistente la costumbre de acumular esas grandes cantidades de dinero en efectivo que circulan el día de alguna elección, pagando sufragios y de lo que no se entera únicamente el Instituto Nacional Electoral, pues es un secreto a voces. Y yodos lo hacen no queda excluido ningún partido político.
Sin embargo, pareciera que siguiendo a Juvenal, los políticos han evolucionado. Ya no es tanto el pago de un voto, sino la generación de programas asistenciales de largo plazo donde se paga a los ciudadanos con recursos del erario, si acaso ganan los compradores de sufragios.
Sin embargo, ganar una elección es una cosa y mantenerse en las preferencias del pueblo es otra.
Ese traslado del pago en efectivo del voto al programa social institucional y asistencial si se llega al Poder ha hecho que, en buena medida, las peores decisiones de un gobierno que improvisa y falla una vez y la otra también, logre posicionarse con una opinión favorable en el sentir popular, ciego en buena medida por el temor a perder el pan que le regalan sin merecerlo.
Pero está además, el circo, ya sea con una representación diaria en horario matutino tempranero y desde Palacio Nacional, con algunos programas especiales como la comediante involuntaria que habla de supuestas mentiras, mintiendo, los miércoles.
¿Y qué decir de las monumentales piezas de distracción y engaño, como son la rifa de un avión que no se rifa y no se vende, sino que sigue costando a la hacienda pública pero de lo que ya nadie pregunta? ¿Qué tal sus peticiones de disculpas a la corona española por la conquista de las américas hace quinientos años? Podría enlistar muchas más pero es lunes y no quiero agriar la semana a nadie.
¿Ya identificó de quien hablo? Sí, del señor López, ese político que con la bandera de la austeridad se fue a vivir a un palacio; que con clamores contra la corrupción, llama “contribuciones” a los fajos de billetes recibidos por su hermano y que protege como si de su familia fuera, al director de la Comisión Federal de Electricidad, a la vez que denosta desde su púlpito matinal a quien se atreve a cuestionarlo.
El arrasamiento del aeropuerto de Texcoco, para sustituirlo con la central avionera de Santa Lucía, la puesta en libertad de Ovidio Guzmán, la deforestación causada por el capricho del tren maya y la inenarrable refinería que pretende construir en Dos Bocas son solo algunos de los eventos que propician que se monten espectáculos como el de Emilio Losoya y su cuento de “ahí viene el lobo”, para tratar de mentir con cierta credibilidad (!!!) a los ojos de un pueblo que, con circo y centavos en la bolsa, pierde su sentido de ciudadanía, en aras de la comodidad que da el mejor no pensar.
@jchessal