Pandemónium

Vamos hacia esa “nueva normalidad” que nos vienen anunciando hace pocas semanas y parece que las horas se hubieran convertido en días y los días en meses, porque el anuncio parece lejano. Será que lo que luce lejano no es “nuestra liberación” sino la posibilidad de una “normalidad” sea ésta, nueva o la misma con variaciones en el contacto humano, en el romance, en el protocolo oficialista, en los que se pasan de la raya y entre tantas cosas que iremos descubriendo cuando llegue el momento.

La pandemia ha colocado en nuestra habla cotidiana, una serie de vocablos de uso reducido antes de ella, en cierto desuso o quizá exclusivo de escenarios especializados.

Hubo necesidad de acercarse a los diccionarios de “carne y hueso”, para identificar las características de este fenómeno que recorría la Tierra y nos colocaba en una situación, irreal, confusa, difusa y de difícil comprensión. La pandemia se hermanaba con el pandemónium: “capital imaginaria del reino infernal”, según se registra en la RAE; “reunión de demonios” o, de acuerdo a las antiguas versiones del mito, momento de una “lucha entre el pueblo elegido y los restantes, pero dentro del pandemónium de estos hay uno que se convierte en enemigo arquetípico”. Lo podemos entender tambien como ese lugar en el que hay gran confusión, ruido y griterío.

Como sea que lo tomemos, pandemia y pandem´nium son dos cosas diferentes que se relacionan, quizá sólo en esas asociaciones automáticas que nuestra mente lleva a cabo pues pandemia en sí, significa “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

Así el primero deriva de las palabras griegas pa?, que significa “todo” o “cada uno”, y da?µ????? que significa «pequeño espíritu» o «pequeño ángel» (o también, como lo interpretaron los cristianos, «pequeño demonio,» y luego, «demonio»). La segunda a su vez, procede del griego pa?d?µ?a, de pa? (pan, todo) y de d?µ?? (demos, pueblo), expresión que significa reunión de todo un pueblo. 

Coinciden en que reunen o a todos los demonios, según los cristianos, o bien que ataca a todo el pueblo. Una sensación de totalidad sin escape para nadie.

Las dos versiones, provocan alerta y en ese estado hemos estado desde principios de año cuando se dieron a conocer los primeros casos en la lejana ciudad de Wuhan en China.

Las etimologías y los significados sirven según algunos, quizá para entretenerse o para pasar el tiempo dilucidando posibles ascepciones. Pero no es tan lejana la sensación de que el demonio anda suelto y que se pasea de un lado a otro del mundo sembrando miedo y tensión. 

Pero también podemos creer -como antes del cristianismo-, que todos los ángeles están reunidos por alguna buena razón escondida en el caos y desorden que este fenómeno trajo consigo y que resultó más viral que cualquier twiter de alguna famosa celebridad, obligándonos a ver la vida desde una perspectiva diferente.

No tengo idea si seremos esos “otros” que dicen seremos, lo que sí creo y siento es que nos hemos ido transformando en ese largo proceso de distaciamiento, en donde el valor de la gente, la compañía, las relaciones, el sentido del trabajo y el de comunidad empiezan a tener una significado más amplio y no ése que nos da wikipedia o la RAE.

Esperemos salir de esto, fortalecidos, pues habremos de hacernos cargo de un mundo que no estará ahí como lo dejamos.

Les deseo mucha paciencia y mucha salud.