Panorama de las finanzas sostenibles en México

Dr. Jesús Cuauhtémoc Téllez Gaytán/Diego Miguel Escobar Hernández

A raíz de la Conferencia de Estocolmo de 1972, a través de la cual se adoptaba la declaración de los 26 principios para la conservación del medio humano y temas del medio ambiente, comenzó una mayor discusión e interés por el cuidado del medio ambiente. Con el tiempo, hitos como la Carta de la Naturaleza de 1982 y la conferencia de Johannesburgo marcaron pautas ambientales que dieron pie a la Agenda 2030 de la ONU, la cual propone objetivos ambientales, sociales y económicos.  

El daño ambiental causado como sociedad es evidente con base en la información proporcionada por organismos gubernamentales e intergubernamentales. Entonces, si llevamos como sociedad más de 50 años escuchando un discurso parecido al de preservar al mundo que tenemos como hogar, ¿por qué el daño ambiental sigue creciendo a pasos agigantados? 

De acuerdo con “epdata”, se observa un aumento exponencial de las emisiones de CO2 por combustibles fósiles; registrando un récord mundial en 2022 que se preveía de hasta 40,600 millones de toneladas de CO2; a lo cual se argumenta que el cambio únicamente se puede lograr a través de la transformación de la cadena productiva que poseen las grandes corporaciones del mundo. 

Con base en lo anterior, surge en el acuerdo de Paris de 2016 la temática de “finanzas sostenibles”; con este, la Unión Europea se comprometía a reducir un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Finanzas Sostenibles se refiere a aquellas decisiones de inversión que tomen en cuenta los factores ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza).  Como ejemplo, se tiene los instrumentos financieros de los bonos verdes, bonos sociales, bonos sostenibles, fondos de inversión sostenibles, capital de riesgo social, préstamos verdes, entre otros. Este tipo de prácticas dentro de los mercados financieros globales, incentivan a trabajar el dinero en propósitos y causas amigables con el medio ambiente. Por esto mismo, es un hecho que las empresas que ponen en marcha estas prácticas cuentan con una ventaja competitiva dentro de la industria a la que pertenece. 

México demostró su compromiso con la visión que propone las Naciones Unidas para mejorar la calidad de vida del mundo. La Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) es la responsable de dar seguimiento a esta misión, contemplando a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que toman en cuenta temas como la conservación de la biodiversidad, combate al cambio climático y derecho al agua. La iniciativa privada ha demostrado su sentido de responsabilidad al incrementar significativamente la inversión y financiamiento con

criterios ASG. 

De acuerdo con el Reporte del Estado del Mercado de 2022, que se desarrolló con la ayuda de la embajada británica en México, por medio del programa UK PACT para el Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles; la Bolsa Mexicana de Valores reportó que, casi la mitad, (el 44% más específicamente) del monto total colocado en emisiones de deuda a largo plazo es sostenible; se evidencia un récord en la emisión de certificados bursátiles etiquetados, además de un avance en la conjunción de principios ASG para toma de decisiones, así como el desarrollo de talento dedicado al análisis de riesgos de factores sociales y ambientales. La Banca de Desarrollo Mexicana también ha mostrado iniciativas para reducir estos efectos; por ejemplo, Banobras reportó durante el año 2022 un saldo total de cartera de proyectos sostenibles por 80,252 millones de pesos. 

La creciente oferta de instrumentos financieros sostenibles muestra un panorama positivo sobre como espera moverse los distintos mercados dentro de México. Del mismo modo, las regulaciones, principios e incentivos que existen dentro del sistema financiero mexicano propician al incremento de estas prácticas sostenibles dentro de los mercados mexicanos. Por ejemplo, las frecuentes declaraciones que hacen miembros pertenecientes a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en las que una vez más señalan que la regulación es la base para un sistema financiero sustentable e impulsan acciones como integrarse a grupos internacionales que están estableciendo esta transición a un enfoque sustentable, coordinación interinstitucional entre distintos organismos dentro del país, herramienta de autodiagnóstico ASG y el fortalecimiento del marco regulatorio y prácticas de supervisión aplicables a fondos de inversión y a las emisoras.

Definitivamente existe un panorama positivo sobre hacia donde se dirigen las prácticas de las empresas y su impacto ambiental. A pesar de ello, será necesario esperar el efecto que tengan estas acciones sobre la emisión de gases de efecto invernadero, acumulación de basura y temas sociales. Se deberá cuantificar estos aspectos para evaluar objetivamente como está evolucionando esta transición a la que se está enfrentando el mundo actual. 

La tecnología ha hecho que muchas cosas se visibilizaran ante la gente, problemáticas que antes existían, pero que la gente no les tomaba gran importancia, se han vuelto un tema de debate central entre grandes mentes alrededor del mundo. 

Todo esto va más allá de las actividades empresariales en las que pueden incurrir los negocios: poner las necesidades de nuestras futuras generaciones sobre las nuestras, poner las necesidades de la sociedad sobre las nuestras, poner las necesidades del planeta sobre las nuestras; para alcanzar un futuro sostenible… ¿qué puede hacer usted como individuo para lograrlo?

Dr. Jesús Cuauhtémoc Téllez Gaytán.

Docente de Plata de la Escuela de Negocios del Campus SLP

Diego Miguel Escobar Hernández.

 Alumno del 5to semestre de Finanzas