Peces que corren

De todos es sabido que en Tamasopo, los peces del río una vez al año se dan el lujo de salir del agua y correr a través de cañaverales, recorrer la plaza del pueblo y ver cómo andan las cosas en la tierra de los humanos.

Conocí a uno de esos peces que salieron del río y acabaron viviendo en este desierto al cual buena falta le hace el agua. Para ser precisa, es una pececita que, usando los poderes mágicos que solo los huastecos tienen, se adaptó a este desierto y formó aquí su propio río. Ella, junto con su hermano, pasaron su infancia en Tamasopo, tierra donde nació su padre y aquél enclave se volvió su hogar hasta que, hace ya muchos años, vinieron a este paraje de nopales y cactus para seguir estudiando, porque allá ya no había para dónde seguirle. El sonido del agua que corre en el río llama, y ellos en realidad nunca se alejaron del lugar que tiene el único Puente de Dios conocido por los humanos y certificado por el mismísimo Altísimo.

Cuando volvían a Tamasopo, Gina y Juan José, que es el nombre de estos peces que corren, organizaban carreras a campo traviesa con familiares y amigos. Luego, Juan José participó en una carrera en Jalisco entre puros agaves y, con toda razón, se le ocurrió que si se podía correr entre tequila en potencia, también se podía organizar algo entre cañaverales, cascadas y ríos. Que la gente conociera Tamasopo. Así, junto con su hermana y otros dos peces que corren, Graciela y José Angel, armaron el plan: para el 5 de mayo de ese año, invitarían a 200 cuates a correr y con lo que se recaudara de inscripciones, donarían despensas a la gente más necesitada de la región. Aquello acabó siendo una competencia de 450 personas que llenaron el municipio bajo el lema “Naturaleza en desafío”, porque vaya que es un reto correr bajo el calorón húmedo de Tamasopo. Y así, nació el Cross Tamasopo.

Para el 2014 estos cuatro peces formalizaron sus intenciones de fomentar el deporte y apoyar buenas causas, especialmente las de su región, y fundaron “Huasteca Kilómetro Cero”, una Asociación Civil que a través de la organización de la carrera a campo traviesa, recauda fondos que después dona ya sea a otras asociaciones (este año apoyará a Nutriendo para el Futuro, Integra Down, World Vision y Ensamblando Vidas) o auxilia de manera directa a sanar las necesidades de la región. Además, desde el año pasado patrocina la Escuela Infantil de Música Tradicional, que busca rescatar y preservar la música de vara y el huapango huasteco, a través de la enseñanza de la jarana, la quinta huapanguera y el violín. La escuela inició con veinte niños y niñas y cinco maestros. A un año, los chiquitos ya iniciaron con sus primeras presentaciones.

Sin duda alguna, el Cross se ha convertido en un evento que incentiva la actividad económica, cultural, deportiva y turística de Tamasopo. Este año contará con la participación de 3,500 atletas provenientes de 25 estados de la república bajo el lema “Guardemos Vida”. Además, hay que contar el número de personas que, como mi familia, iremos a apoyar a nuestros amigos, los peces corredores, este fin de semana. Como se han de imaginar, la cosa se pone jolgoriosa pero hay una cuestión que preocupa mucho, con toda razón, no sólo a los cuatro peces fundadores, sino a todos los habitantes del municipio: que les vayamos a dejar un cochinero. La cosa es guardar vida, no desparramar mugrero por el río, por los caminos y por la plaza.

Queremos pedirle, lectora, lector querido, que si usted es una de esas tres mil quinientas almas atléticas o si va a apoyar a alguien al Cross, nos ayude a mantener limpio el lugar: si usted corre y se hidrata, guárdese el plastiquito de su bebida hasta que encuentre un basurero o termine la carrera, lo que ocurra primero. Si se muere del calor, no ande dejando ahí nomás en donde se acabe, la botella o lata de su bebida. Si le ataca el hambre y come una botanita, no aviente a lo menso la bolsa de papas o la envoltura de los gansitos congelados que compró en la tiendita. Si mete a sus moconetitos al río, no sea malo y no nos deje el recuerdito pañalero ahí entre los árboles.

Tamasopo es una chulada de hojas y agua, pero, sobre todo, un lugar mágico donde los peces corren y el espíritu se libera al paso de tenis que se enlodan. Conservémoslo así. Con algo de suerte nosotros, los garambullos del desierto, encontraremos ahí las escamas que nos faltan para navegar.