Cae la tarde y pareciera que siempre quedara algo pendiente.
Hago antesala en mi coche mientras suena el noticiero con esa voz de alarma en cada una de las notas que reportan: el rollo de la GN, la fuga o desaparición de Emilio Z, el caso Rosario Robles, Orizaba y su balacera, el presi que dice que sus adversarios aprovechan para criticarlo, él que dice que no es para tanto; los estudiantes en Chilpancingo protestando, quemando un camión, entre los hechos más relevante de la últimas 24h.
Nada es lo que “parece, parece” querer decirnos el mandatario cada vez que el país se incendia en algún punto de este territorio. El país se nos quema ante nuestros ojos y la mayoría solo observamos como se hace cenizas porque no sabemos cómo detener la militarización, a falta de certidumbre y más que nada la creciente inseguridad que crece, aunque las cifras se manipulen o no se comuniquen.
Creo que el gran pendiente es México que se ha convertido un lugar de oportunidades para lo absurdo: para la delincuencia organizada y sus empresas, para los jóvenes que prefieren ser “halcones” porque ahí está la papa.
Pendiente con el contenido de los libros de texto, la selva arrasada por el tren, las evaluaciones educativas extintas todo ambientado en un escenario en donde la música de banda, el reguetón y otros ritmos aletargan las conciencias con fiestas y conciertos gratuitos que viene convirtiéndose en una política cultural como parte de un adoctrinamiento que recluta menores y jóvenes, padres sin empleos, mujeres en situación vulnerable, viejos olvidados quienes no pueden decir que no a las dádivas económicas o en especie que se llaman ventajosamente programas sociales.
Me vuelvo a preguntar si de verdad es tan imposible hacer las cosas bien una vez sentados en las sillas de privilegio, asiento que con el correr del tiempo hace que sus ocupantes, “cambien de opinión” que los llevan a tener los mismos comportamientos de aquellos a quienes durante más de tres sexenios criticaron. ¡Y así llevamos el bicentenario o cuánto, díganme!
Habremos de levantar más que la cabeza y reaccionar si queremos seguir teniendo la educación que mal que bien teníamos, la seguridad que fue otra en el pasado, la libertad sin desfiles de cárteles o guardias militares en playas, o al ejercito revisando nuestras redes sociales.
Tenemos ese pendiente muchos
PD cae la noche y mi antesala en el auto se eterniza