El problema financiero en la Dirección de Pensiones del Estado está convertido en una bomba de mecha cada vez más corta, y amenaza con transformarse en un conflicto social con miles de afectados. Como bien lo advertía Pulso en su nota principal de ayer, el fondo de donde se les paga hoy día a poco más de 4 mil 250 burócratas jubilados se agotará en febrero próximo. Con todo, el riesgo de ingobernabilidad se desvanece fácilmente con que la administración gallardista pague lo que debe y deje de estar jineteando dinero ajeno.
Por lo que a números hace, estos son los principales, actualizados al 25 de octubre pasado: El adeudo total heredado por el gobierno carrerista al de Ricardo Gallardo Cardona el 26 de septiembre del 2021 ascendió a 1 mil 196 millones 727 mil 841 pesos con 71 centavos. Hace dos semanas, ese concepto acumulaba 4 mil 396 millones 385 mil 734 pesos y 77 centavos. Es decir, lo que el Ejecutivo gallardista debía y debe a Pensiones se ha casi cuadruplicado en 25 meses.
Hay otra forma de enfocar el tema: en sus dos años y un mes, esta administración debió entregar a la Dirección de Pensiones 4 mil 906 millones 599 mil 397 pesos con 53 centavos. Únicamente ha abonado 1 mil 706 millones 941 mil 504 pesos con 47 centavos. Una tercera parte. ¿Por qué? No se conoce ninguna explicación oficial al respecto. Se han emitido solo versiones mentirosas o parcializadas.
Es verdad que el sistema estatal de pensiones -fuente de ingreso de 7 mil 400 jubilados, en números redondos, entre burócratas (4,250), maestros estatales de la sección 52 del SNTE (1,550) y maestros de telesecundaria adheridos a la sección 26 (1,600)- enfrenta una problemática histórica, producto de mala planeación y falta de previsión, pensiones dinámicas (suben automáticamente lo mismo que los sueldos de los trabajadores activos), bajas aportaciones, falta de otras fuentes de ingresos, etcétera, pero esa es una de la serie de problemas a la que el gallardismo no ha buscado ninguna solución y lo que ha hecho es exactamente lo contrario: empeorar las cosas.
Si no fuera porque la lectura le produce anafilaxia grave, quizá Gallardo Cardona habría podido conocer la respuesta que el Premio Nobel de Literatura Albert Camus dio a la pregunta de qué haría para resolver los graves problema del mundo. "No aumentarlos", respondió. En el caso de pensiones, el gobernador potosino ha hecho lo inverso. ¿Por qué? Cada que habla al respecto dice mentiras o por lo menos inexactitudes.
Los hechos apuntan a que está llevando todo el sistema pensionario del estado a una crisis mayor por andar gastando dinero ajeno en las cosas que se le ocurren.
Desde su fundación en 1961 y hasta 2002, la Dirección de Pensiones del Estado (DPE) manejó un solo fondo para pagar todas las jubilaciones. A partir de 2003, para dar cauce a diversas inconformidades, se constituyeron tres fondos distintos, uno por cada sector: burócratas (agrupados mayoritariamente en el SUTSGE), maestros estatales y maestros de telesecundaria.
Al inicio de este gobierno, según estudios actuariales del 2020, el fondo burocrático entraría en riesgo de agotamiento en 2025. El mes pasado contaba con algo más de 700 millones de pesos. Los cálculos actuales es que se queda sin dinero en febrero próximo. La principal razón es que el Ejecutivo le debe 2 mil 317 millones de pesos, en números redondos. Si el adeudo es saldado pronto, ese fondo de capital duraría por lo menos dos años más, lapso durante el cual podría intentarse una reingeniería financiera y una reorganización completa.
Por lo que se refiere al fondo de los maestros estatales, el mismo estudio actuarial apuntaba a un momento crítico para el 2031. Ahora se espera para el 2025. Por las mismas razones del caso anterior: Juan Manuel Carreras les quedó a deber 460 millones y ahora Gallardo les debe 1 mil 230 millones. El triple.
Caso aparte es el de telesecundarias, cuyo fondo se agotó hace dos años. Carreras les quedó a deber 5 millones de pesos y Gallardo ya elevó la deuda a 730 millones. El caso de los popularmente conocidos como telerines, es particular: el sistema de telesecundarias fue creado por el gobernador Carlos Jonguitud en 1982. Entre ese año y el siguiente se incorporaron al trabajo 1,500 maestros de cuando mucho 20 años. Cumplida la edad de jubilación, entre 2012 y 2013 se jubilaron en bloque. No hay sistema que resista un fenómeno similar.
El problema general de Pensiones es ambivalente: puede estallar y generar serios conflictos sociales, o puede encararse con seriedad y honestidad, posponer la crisis y trabajar mientras en soluciones de fondo.
Algo que debe ser subrayado, porque es un abuso dentro del abuso, es que la administración gallardista no entrega completos varios conceptos: el dinero que le retiene de sus sueldos a los trabajadores, el otro tanto que le corresponde aportar, los abonos de préstamos personales e hipotecarios que descuenta en nómina y algunos rubros menores. Dicho coloquialmente: no paga lo que debe y se queda con dinero ajeno. Así tampoco hay un sistema de pensiones que resista.
SOLUCIONES, HAY
Uno de los puntos débiles de nuestro esquema gubernamental de jubilaciones son las cuotas. Los burócratas aportan el 7 por ciento de su salario, los maestros de telesecundaria el 10 por ciento y los maestros estatales el 14 por ciento. En todos los casos, el gobierno debe poner una cantidad igual. Para la burocracia debe agregar un 5 por ciento para fondo de vivienda. ¿Por qué las disparidades? Esa es una de las interrogantes a responder y resolver en una solución de largo aliento.
En buena medida el problema de Pensiones se explica por el hecho de que el gobernador Gallardo Cardona nunca lo entendió ni se interesó en conocerlo. Desde siempre, cuando los fondos patrimoniales han estado sanos, la DGP otorga préstamos a los trabajadores (personales a corto plazo e hipotecarios, y en alguna época también para compra de automóviles), con intereses ligeramente más bajos que los bancarios. Estos son créditos muy recurridos porque sus requisitos y tramitología son menos engorrosos que en las instituciones privadas y porque su pago está garantizado, ya que los abonos se descuentan en nómina. Los intereses se convertían en una fuente adicional de ingresos, de decenas de millones de pesos al año.
Un buen día, recién llegado, Gallardo dijo a gritos que en Pensiones eran una bola de abusivos y malandrines "que usan el dinero para hacerse préstamos entre ellos". Hágame usted el favor. Por supuesto que, salvo los hipotecarios de años anteriores, ya no hay dinero para nuevos préstamos y se perdieron así ingresos frescos y propios. Como hay gente que gusta de presumir su ignorancia, su impreparación, su desconocimiento, sus aceleres.
Regresando al punto de la búsqueda de soluciones de fondo y a largo plazo, tampoco se trata de inventar el hilo negro. Una breve visita a la dependencia correspondiente en Guanajuato puede ayudar mucho.
El sistema de pensiones del vecino estado es uno de los más sólidos a nivel nacional porque hace ya lustros tomaron medidas oportunas y visionarias; también difíciles y controversiales, pero de las que el tiempo ha acreditado su eficacia.
Brevemente: la institución que opera el sistema de seguridad social y pensiones guanajuatense administra una red de casi 350 farmacias, varios estacionamientos gubernamentales entregados en concesión y decenas de purificadoras de agua. Es decir, en parte funciona como empresa y obtiene utilidades que mantienen sus finanzas sin sobresaltos.
Aquí, los hechos son deplorables. En medio de la situación difícil que ya se arrastraba en materia de pensiones, la administración gallardista ha incrementado notablemente el promedio de jubilados. Ha incitado a centenares de trabajadores con la edad requerida a que ya se jubilen. ¿Razón? Para ocupar sus plazas con militantes del gallardismo.
A estas alturas muy probablemente algunos de nuestros lectores se estarán preguntando por qué luego de dos años de impagos tan sustanciales no ha tronado el cuete. Por una razón muy sencilla: porque las jubilaciones no han dejado de pagarse. En el momento que eso suceda, quizá a partir de febrero, va a arder Troya. Solución: que Gallardo deje de seguirse pasando de vivo y pague lo que debe. Si no lo hace pronto, como decía mi abuelita, "a su salud lo hallará".
Uno de los mejores conocedores de este tema y su entramado, al final de una larga conversación nos dijo categórico: "Lo que Gallardo no quiere cumplir hoy como patrón, lo va a tener que cumplir mañana como gobierno. Cosa de ver el artículo 28 de la Ley de Pensiones".
Y a manera de cereza del pastel: regateos en pagos obligados a los trabajadores del estado y derroches criminales en arenas, inútiles tirantes para puentes, campeonatos charros, viajes de faramalla. Resultado: la pérdida absoluta de eso que se llama autoridad moral.
COMPRIMIDOS
Les quedo a deber un comentario más amplio sobre la reciente visita de Claudia Sheinbaum. Por ahora solo les comento que el convenio de coalición con el Verde y el PT para ir juntos en las elecciones de gobernador de 4 entidades se hizo aquí porque al día siguiente se vencía el plazo para los registros oficiales. San Luis no entró en el esquema porque aquí no habrá elección de mandatario. Y también le digo que lo de ir juntos Morena, Verde y PT en las elecciones locales de diputados y ayuntamientos, está por verse. Y si se firma, no tendrá más valor que el papel en que esté impreso. Los sillazos dixit.
Lo de las "Observaciones" del ahora Instituto de Fiscalización Superior del Estado a la UASLP son fuegos fatuos. Hay que reconocer que a contrapelo del estilo gallardista, el titular del IFSE Joaquín Lecourtois no manipuló la información y dejó claro que todo nace de que la Universidad no entregó la documentación necesaria para auditar. Esto se va a resolver en tribunales, en un largo litigio. La postura universitaria no es difícil de entender. Le dice al gobierno algo así como "No me pagas lo que me debes y todavía me pides cuentas".
No cabe duda, Ricardo Gallardo Cardona quiere mucho a sus achichincles Uñas Largas y Nachito. Con esa jalada de que les prohibió postularse a cualquier cargo de elección popular lo que en realidad hizo fue salvarlos del ridículo más ignominioso. Ni los quieren en Morena -por aquello de una eventual alianza- y seguro sacan menos votos que familiares tienen.
Vi las fotos de la férula, escuché las explicaciones y otra vez me acordé de mi abuelita. Cada que de niño me caía, me golpeaba, me quemaba o tenía cualquier accidente doloroso, me veía y recitaba: "Dios castiga sin palo y sin cuarta". Ora, ustedes disculparán, pero si aceptas que te trepen en un cuaco inmaduro y rejego, muy buen charro que digamos, pues como que no. ¿Verdad?
Hasta el próximo jueves.