“La percepción es real incluso cuando no es la realidad”.
Edward de Bono.
Cada trimestre que el INEGI presenta la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), gobernadores, alcaldes y uno que otro titular de policía despistado, salen a medios de comunicación a cantar victoria única y personalísima, magnificada políticamente, en estos tiempos álgidos electorales. De la mano de una gran maniobra de saturación informativa oficial, respecto a información de éxitos en materia de seguridad pública, sin contrapesos por parte de reporteros, periodistas, analistas, etc.
Sí en un país más de la mitad de los habitantes 58.1% al mes de septiembre, se sienten inseguros y diez de las principales ciudades del país se mantienen arriba del 80% de percepción de inseguridad (Irapuato, Chilpancingo, Mazatlán, Puebla, Cuernavaca, Villa Hermosa, Culiacán, Reynosa, Guadalajara y Uruapan), algo anda mal. ¿Pero los mexicanos se sienten más seguros que el año pasado? Si (1% menos).
Sin embargo, existen ciudades, aunque usted no lo crea, en la que la gente se siente segura en sus lugares de origen, como en cualquier ciudad europea, con niveles por abajo del 27% de percepción de inseguridad, como San Pedro Garza García, la Alcaldía Benito Juárez de la CDMX, San Nicolas de los Garza, Piedra Negras, Nuevo Laredo, Torreón, La Laguna, Saltillo y Querétaro.
El nudo inconveniente, es que las autoridades de los tres niveles de gobierno aún no conciben, que nadie por su cuenta y ronco pecho puede cantar victoria autónoma, tanto en percepción de inseguridad como en incidencia delictiva, los números positivos y negativos en materia de seguridad pública son responsabilidad de todos y cuando digo todos, son todos, bueno, hasta las policías urbanas y las empresas de seguridad privada llevan su mérito o demerito.
Mire Usted, supongamos que la policía estatal deja de dar “seguridad” en el área urbana de interés (SLP, Soledad de Graciano Sánchez y Villa de Pozos), ¿Esas tres corporaciones municipales con sus asegunes, darían resultados positivos?, más difícil, sin las fuerzas armadas y las policías ministeriales, la urbana, etc., ¿Qué ocurriría?
Pero cambiemos la variable, dejan esas mismas tres corporaciones municipales de dar “seguridad”, ¿Los estatales y las fuerzas armadas darían resultados positivos?
TAPANCO: Improbable que una sola corporación de seguridad cante victoria por sí sola, no se puede medir su impacto real en materia de percepción y de baja de incidencia delictiva. La que lo haga, miente y desconoce sus capacidades y el trabajo coordinado, solitarios no les alcanza, ni funcionan, coordinados o en bola, tal vez. Sumémosle a la ecuación, que la percepción del desempeño de las autoridades estatales y municipales encargadas de la seguridad pública en la prevención y combate a la delincuencia, es negativo y son reprobadas por la ciudadanía, 55.7% y 50.9% respectivamente.
O de lo contrario, como dice la Ley, un “Mando Único” que es el modelo de coordinación policial en el que se centralizan, dentro de una entidad federativa, las labores de seguridad pública en una sola institución, tanto en lo operativo como en lo administrativo. El mando único se establecería cuando el municipio no cuente con policía o cuando le valga gorro.
X @franciscosoni