Periodismo ¡Que no se quede sólo en un discurso!

En la reciente visita a México del presidente estadounidense Joe Biden para participar en la X Cumbre de Líderes de América del Norte, justo a su llegada a Palacio Nacional (9 de enero), se planteó un mensaje conjunto entre la doctora Beatriz Gutiérrez Müeller -esposa del presidente de México- y la doctora Jill Tracy Jacobs Biden -primera dama de los Estados Unidos de América- que conmemorara los dos siglos de amistad y colaboración entre ambas naciones. 

Fueron seis las frases que leyeron Jill, en inglés, y Beatriz, en español, cada una precedida por la palabra “creemos”, en todas enfatizando que ambas naciones coinciden en esos planteamientos, y concluyeron con este mensaje: “Juntos, Estados Unidos y México, imaginamos con estos valores compartidos. Juntos lo construiremos”.

Es de llamar la atención, que, una de esas seis frases hizo énfasis en que ambos países: “Creemos que la libertad de fe, de expresión y de prensa son la base de la democracia y que la voz del pueblo es poderosa, por estas razones nos mantenemos cerca de la más alta ética que nos guía, el respeto a la ley y las costumbres y tradiciones de los pueblos de hoy, así como de los pueblos ancestrales y originarios.”

Retomemos esta parte del discurso: de este doble discurso. 

Frente a esa narrativa “democrática” respecto a la libertad de expresión y de prensa, y a propósito de la también reciente celebración del Día Nacional del Periodista (4 de enero), aquí cabe subrayar, que, más allá de discursos y celebraciones, la verdad es que en los hechos, nuestro país vive un contexto de ataque, censura, violencia, secuestro y muerte sin precedentes en contra de los periodistas  los medios de comunicación, lo que ha tornado desastroso el escenario para la libertad de expresión y de prensa, elementos que sin duda son clave para alcanzar una verdadera democracia.

Resultan alarmantes los datos y las cifras que se desprenden de los informes globales anuales de las distintas organizaciones internacionales que evalúan el tema, mismos que reiteran que México es uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. 

La organización internacional no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF), publica en su informe anual 2022, que Latinoamérica es una de las regiones con más riesgo para ejercer el periodismo; y que México, por cuarto año consecutivo, sigue siendo uno de los países “en paz” más peligrosos y mortíferos en el mundo para la prensa.

RSF enfatizó en que México vive “un clima de terror que atenaza al periodismo local del país” y lamentó que sea uno de los países en los que, aun y cuando no se constata oficialmente ningún conflicto armado ni tiene una guerra declarada (como es el caso de Ucrania o Rusia) no sean una zona segura para los periodistas. Y reportó que 125 periodistas han sido asesinados en México desde 2003 a la fecha.

RSF precisó que solo en 2022, la organización registró al menos 11 casos de asesinato y 27 periodistas permanecían desaparecidos. Además, se reporta, que el 2 de noviembre de 2022, RSF y su organización aliada en México, Propuesta Cívica, presentaron dos denuncias contra México ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra por los casos de dos periodistas desaparecidos en el Estado de Michoacán en 2008 y 2010 respectivamente.

Por otro lado, la asociación Artículo 19 reportó, que, durante el año 2022, 17 profesionales perdieron la vida, 12 de ellos directamente por motivo de su trabajo.

Asimismo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés.), en 2020 y 2021, México fue el país en donde se registró el mayor número de periodistas asesinados en todo el mundo. 

La UNESCO informó que, en 2022, los asesinatos de periodistas aumentaron un 50% en el mundo, la mitad de ellos fuera de servicio. Ochenta y seis periodistas y trabajadores de los medios de comunicación fueron asesinados en todo el mundo en 2022, uno cada cuatro días, lo que pone de relieve los graves riesgos y vulnerabilidades a los que siguen enfrentándose los periodistas en el ejercicio de su profesión.

Y aunque todas las regiones se vieron afectadas, América Latina y el Caribe fue la más mortífera para los periodistas en 2022, con 44 homicidios, más de la mitad de todos los asesinados en el mundo. Asia y el Pacífico registraron 16 asesinatos, mientras que 11 se produjeron en Europa del Este.  Los países más mortíferos fueron México (19 asesinatos), Ucrania (10) y Haití (9).

Al respecto, Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, señaló hace un par de días, que, “tras varios años de descensos consecutivos, el fuerte aumento del número de periodistas asesinados en 2022 es alarmante. Las autoridades deben redoblar sus esfuerzos para poner fin a estos crímenes y garantizar que sus autores sean castigados, porque la indiferencia es un factor importante en este clima de violencia. Además, se debe garantizar la libertad de expresión y la libertad de prensa como derechos fundamentales de las sociedades.

En la misma línea, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condena que el asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión.

En el sistema jurídico mexicano, la libertad de expresión se encuentra tutelada por el artículo 6º de la Constitución Política. Diversos son los ordenamientos jurídicos y documentos que disponen la necesidad de respetar el derecho de expresión, así como de establecer límites al mismo. Al respecto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) argumenta que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley.” 

El intercambio de ideas y la libertad que tenemos para difundirlas promueve el conocimiento y crea sociedades más abiertas, más fuertes, mejor informadas y con mayores deseos de buscar la rendición de cuentas por parte de la autoridad. La libertad de expresión, de opinión y de prensa son parte de la democracia pues garantizan que una sociedad sea más libre. Cuando se merman estos elementos, se está mermando la democracia y los derechos fundamentales.

El derecho a la libre expresión es uno de los derechos más fundamentales entre los fundamentales, ya que es esencial para garantizar el respeto y promoción de todos los otros derechos humanos. Sin la posibilidad de opinar libremente, de denunciar las injusticias y clamar por los cambios “el hombre está condenado a la opresión y a la depresión”.

Entre discursos y conmemoraciones… en enero se conmemoró a los periodistas y en junio se conmemorará el día de la libertad de expresión; algún discurso se planeará. El Día de la Libertad de Expresión en México se conmemora cada 7 de junio. Esta fecha fue instaurada en 1951 por los editores de periódicos y el entonces presidente de la República, Miguel Alemán Valdés, con el fin de destacar la trascendencia de una prensa libre e independiente para la democracia mexicana. Desde entonces y hasta ahora, durante muchas temporadas de nuestra vida nacional, pero nunca como ahora, en discursos y conmemoraciones se ha quedado la libertad de expresión.

Paralelamente -tanto en la narrativa como en los hechos- los ataques, la censura, las amenazas, los atentados, los secuestros, las desapariciones y los asesinatos de periodistas, fotoperiodistas, y líderes de medios no dan tregua en el país.

Desde la sociedad, hagamos votos para que la garantía del derecho a la libre expresión no se quede en el mero discurso. Garantía al periodismo, ¡qué no se quede sólo en un discurso!

Maestra en Asuntos Políticos y Políticas Públicas

anacristinales@gmail.com