Peyton Manning

En 2013, Peyton Manning estableció récords de yardas y touchdowns en una temporada con los Broncos.

La semana pasada recordamos a un equipo histórico de la Champions League a propósito de su arranque; esta semana inicia la NFL, la mejor liga del mundo, y por ello vale la pena recordar a una de sus más grandes figuras: Peyton Manning, uno de los mariscales de campo más brillantes que ha pisado el emparrillado.

Peyton es hijo del ex quarterback Archie Manning y hermano mayor de Eli. Tras destacar en el fútbol americano universitario con los Volunteers de Tennessee, fue seleccionado como la primera selección global del Draft de 1998 por los Colts de Indianápolis.

Jugó catorce temporadas con los Colts, registrando números estratosféricos y llevándolos a disputar dos Super Bowls: ganando la edición XLI en 2007 contra los Bears de Chicago de Brian Urlacher, y cayendo posteriormente en la edición XLIV (2010) ante los Saints de Nueva Orleans de Drew Brees.

En 2011 sufrió una grave lesión de cuello que requirió múltiples cirugías. Un año más tarde, los Colts decidieron cortarlo para seleccionar en el draft a Andrew Luck, evento que llevó a Peyton a firmar con los Broncos de Denver. Cayó en una organización hecha a su medida, donde incluso le otorgaron un permiso especial para portar su legendario número 18, dorsal que se encontraba oficialmente retirado en Colorado.

Su año debut con los Broncos fue sensacional. Sin embargo, fueron eliminados sorpresivamente en casa en la ronda divisional por los Ravens de Baltimore tras dos prórrogas, producto de un descuido cobertura de su safety. No me cabe duda de que, si los Broncos ganaban ese juego, se habrían enfilado directamente al campeonato.

Iniciaba la temporada 2013 y aquí es a donde quería llegar, justamente en una Semana 1 como la que hoy nos convoca. Peyton tuvo su revancha ante los propios Ravens y, en una tarde histórica, lanzó 7 pases de anotación, convirtiéndose en apenas el sexto jugador en la historia en lograrlo. Aquella jornada no sufrió intercepciones, lanzó para 462 yardas y repartió los pases de touchdown entre Julius Thomas (2), Wes Welker (2), Demaryius Thomas (2) y Andre Caldwell (1).

Esa campaña de "El Sheriff" es una de las mejores actuaciones individuales en la historia del deporte. Estableció el récord de más yardas por pase en una temporada (5,477, superando la marca de Drew Brees por solo una yarda) y más pases de touchdown en un año (55, superando los 50 de Tom Brady en 2007). Aquel rendimiento le valió ser nombrado MVP de la liga por quinta ocasión.

Los Broncos firmaron el mejor ataque de la historia con un récord de 606 puntos anotados (primera vez que un equipo superaba la barrera de los 600 puntos) y clasificaron al Super Bowl XLVIII. Ahí cayeron ante los Seahawks de Seattle y su implacable defensiva, sufriendo un doloroso descalabro.

Para 2014, en una campaña más discreta pero histórica, logró vencer a su exequipo, los Colts, convirtiéndose en apenas el segundo mariscal de campo en la historia en derrotar a las 32 franquicias de la liga, sumándose a Brett Favre.

Pero la vida le tendría preparado un "último baile" glorioso. En 2015, respaldado por una defensiva dominante encabezada por Von Miller (futuro MVP de aquel Super Bowl 50), DeMarcus Ware y Aqib Talib, llegó una vez más al Gran Domingo ante las Panthers de Carolina de Cam Newton. Con una actuación madura y cerebral, Peyton consiguió su segundo anillo de la NFL, igualando la marca de su hermano Eli. Un mes más tarde anunciaría su retiro definitivo.

Peyton Williams Manning está inmortalizado entre los más grandes de todos los tiempos. En su palmarés ostenta el récord de más galardones como MVP de la NFL (5), más selecciones al Pro Bowl (14), más inclusiones en el primer equipo All-Pro para un QB (7, empatado con Otto Graham), además de las marcas históricas de yardas y anotaciones en una sola temporada.

Un grande entre los grandes. Estamos emocionados por el arranque de este nuevo año en la NFL; que vengan más historias legendarias, que se rompan récords y nazcan nuevos ídolos.

¡Hasta pronto y... Omaha!