“Entre más planifica el Estado, más difícil es planear para el individuo”.
Friedrich Hayek
López Obrador creía saberlo todo. En 2019 declaró: “No crean que tiene mucha ciencia el gobernar”. Sabía, por ejemplo, cómo producir petróleo: “Es perforar un pozo, como si se fuese a extraer agua”. Transformó el sistema de salud para hacerlo mejor que el de Dinamarca.
La presidenta Sheinbaum es menos arrogante. Se preocupa porque en ocho años la 4T no ha logrado recuperar el crecimiento económico de 2 por ciento anual de los gobiernos neoliberales. Por eso ha lanzado el Plan México en colaboración con las mayores empresas del país, pero para afinarlo ha recurrido a una economista de izquierda, la estadounidense-italiana Mariana Mazzucato.
Supongo que uno contrata a un asesor externo para escuchar opiniones diferentes. pero Sheinbaum buscó a una consultora de ideología muy cercana a la suya. Mazzucato rechaza el capitalismo moderno; le critica su énfasis en lo financiero y dice que se enfoca más a la extracción de valor que a su creación; quiere “reestructurar el capitalismo para hacerlo más inclusivo, sustentable e impulsado por la innovación para enfrentar problemas concretos”.
Si un gobierno contrata a un asesor debería, por lo menos, hacerle caso, cosa que no ocurrió cuando Sheinbaum era jefa de gobierno de la Ciudad de México. Tras el desplome el 3 de mayo de 2021 de la Línea 12 del Metro, con un saldo de 26 muertos, pidió un peritaje a la firma noruega DNV, pero después rechazó sus conclusiones. Se quedó solo con la investigación de la Fiscalía de la Ciudad de México, encabezada Ernestina Godoy, que sí le dio las conclusiones que quería.
El informe de Mazzucato, “State Transformation for Plan Mexico”, propone reorientar el Estado mexicano a un sistema de innovación definido por “misiones” concretas. Como lo plantea el libro Mission Economy, el objetivo es encauzar todos los esfuerzos del Estado, y de las empresas privadas, que tendrían que supeditarse a las decisiones del gobierno, a misiones específicas, como las que llevaron a la misión de Estados Unidos a la luna en los sesenta.
Suena interesante, pero un problema es que las capacidades del Estado que requiere han sido desmanteladas por la 4T. Carlos Ramírez F. de Integralia apunta, por ejemplo, que “el financiamiento de la banca de desarrollo está en el corazón de la propuesta de Mazzucato”; pero, si bien se duplicó con Peña Nieto, ha caído 11 por ciento en la 4T. Mazzucato propone evaluar proyectos “en tiempo real, corregir y reasignar recursos”, pero el Coneval, que evaluaba las políticas sociales, “fue absorbido”, señala Jorge Chávez Presa. “Su argumento sobre rentas monopolísticas descansa en estudios de la Cofece, extinguida como organismo autónomo. Su misión de energía limpia requiere un regulador independiente del monopolio estatal; hoy el árbitro depende del jugador”. Todo el esfuerzo necesita jueces independientes, pero el gobierno barrió con ellos.
El nuevo Estado que sueña Mazzucato requiere recursos fiscales frescos, porque la 4T ya agotó los que tenía. El estudio propone crear nuevos impuestos al patrimonio y a las herencias, aumentar el predial y los gravámenes a dividendos y ganancias financieras, cobrar impuestos adicionales al sector financiero. Propone también una reducción gradual de la economía informal, sin que quede claro cómo se lograría.
A Mazzucato no le preocupa que el gobierno gaste mal. Tampoco que sus aumentos de impuestos puedan disminuir la inversión, la productividad y la innovación. No sé cuánto haya pagado Sheinbaum por el estudio, pero no parece dinero bien invertido.
Contra Canadá
Trump invitó al primer ministro de Canadá, Marc Carney, a la final de la Copa del Mundo, pero al día siguiente le decretó aranceles punitivos de 50 por ciento. No perdona a los canadienses haber rechazado ser el 51er estado de la Unión Americana. Los aranceles dañarán tanto a Canadá como a Estados Unidos.
www.sergiosarmiento,com