Planeación Democrática

Quizá, una de las cosas más extraordinarias que tiene la democracia es transmitir una autoconfianza social renovada. Un nuevo gobierno, entonces, posee el mandato legítimo mayoritario para realizar sus planes y programas de gobierno.

Al mismo tiempo debemos de recordar que la democracia no se agota en las elecciones, más bien, siempre estará presente cuando se involucren cuestiones colectivas. Por ello, un deber gubernamental es escuchar siempre a los sectores o grupos poblacionales involucrados con el impacto de la política pública a implementar.

El verdadero espíritu democrático consiste, precisamente, en escuchar a los más desposeídos, a los oprimidos o los que han sufrido en carne propia las consecuencias de la ineficacia, indiferencia y simulaciones del Estado.

Desde luego, se espera que la mayoría de los actores políticos se sumen en la realización de planes y programas de gobierno, en general en la hechura de la política pública. Máxime cuando el fin de la acción de gobierno se enfoque en sectores sociales vulnerables.

En una planeación democrática todas las voces cuentan y deben ser escuchadas (esta es la premisa mayor), tanto en lo individual como por sectores y grupos, así que, todos/as volvemos a opinar sobre el gobierno. Y es aquí, donde las personas tienen muchas cosas que aportar, sobre referente a los problemas percibidos, pues, quien mejor de señalarlos como los que los viven a diario.

 Pero también, se requiere escuchar, no sólo los problemas percibidos, sino, las posibles soluciones a estas problemáticas, precisamente, por las mismos individuos, sectores y grupos, es decir, esta planeación democrática tiene un valor central, la participación ciudadana.

 Se trata entonces, no sólo en señalar los males, sino en aportar los posibles remedios, desde este enfoque democrático, resulta imposible compaginar con mirada de planeación tecnocrática, operada por expertos/as que no sólo señalan las soluciones, sino que inclusive, nos definen los problemas sociales.

Pues bien, ya hemos señalado uno de los beneficios que trae aparejada la democracia, precisamente, la capacidad de señalar problemas sociales, que en la precepción colectiva requieran de urgente respuesta gubernamental.

No será extraño que este sea uno de los grandes debates dentro de los próximos Planes Estatales/Municipales de Desarrollo sea el tema de la seguridad pública, así lo señalan las estadísticas del INEGI.

Entonces, siguiendo dentro de la planeación democrática, la prevención general hacia las conductas antisociales, sólo será efectiva, cuando se recupere la confianza de la sociedad en su gobierno, que se restablezca el valor de la justicia, y, no únicamente la formal o legal, sino, además, bajo su vertiente social.

La justicia restaurativa y la reconciliación también son necesarias, pero sólo resultarán viables en la medida que se logren restaurar los lazos sociales rotos la violencia; sólo así, podemos confiar plenamente en la Democracia como el vehículo idóneo para resolver todos los problemas sociales.

Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.

carloshernandezyabogados@hotmail.com