Polarizados

La cosa va más allá de como lo plantea el presidente López Obrador en su homilía mañanera del pasado jueves; pretender que la percepción que sobre la seguridad se tiene en la entidad se halla definida por el ambiente de polarización en que se encuentran los seguidores y detractores de Ricardo Gallardo, más que una salida fácil denota una profunda irresponsabilidad. 

Aunque conociendo cómo se las gasta el presidente, quizá sólo pretenda aparentar desconocimiento sobre el asunto, para no comprometerse con un gobernador aliado en estos momentos en que comienzan a definirse algunas estrategias con vista al próximo proceso sucesorio. 

Por lo demás, tampoco podemos olvidar que si alguien de manera ligera, aunque no por eso falaz, contribuyó al enrarecimiento del ambiente fue precisamente el propio presidente al definir al grupo de los Gallardo como “mafiosillos”. No sé, o al menos no conozco, críticos al gobernador que de una forma irresponsable y sin sustento se aventuren a hacer señalamientos como el del presidente; por el contrario, la crítica y cuestionamientos se ejercen de manera fundamentada.

Lo cierto es, con polarización o no, que la inseguridad no sólo se percibe, es una realidad que día con día incrementa; no podemos decir que ésta llegó con el actual gobernador, pero sí que antes no se veían hechos de esta magnitud. 

El recuento presentado por el periodista Omar Niño al presidente sólo fue un selecto resumen de lo que ocurre ya casi en lo cotidiano, y si alguien pensó que exageraba, el remate del día fueron las balaceras ocurridas la tarde del mismo jueves, y que la propia autoridad trató de ocultar, invitando a la ciudadanía mediante redes sociales a no compartir imágenes presumiblemente falsas.

Ahora, cuando ya es poco creíble acusar de calumnias a la prensa o a los críticos, se transita del desvío de la atención al ocultamiento del hecho, ya que no existe, a pesar de lo que se diga en cualquiera de los tres niveles de gobierno, una estrategia real contra la delincuencia; con todo y que nuestro alcalde diga que la inseguridad es aceptable. 

La instancia federal también promete y matiza; sin importar que la titular sea potosina, las los refuerzos no llegan ni actúan. Mientras las ejecuciones y enfrentamientos prosiguen sin importar lugar; no son cadáveres o restos corporales que, provenientes de otras entidades arrojen en la nuestra. 

No se percibe lo que importa, porque nada reditúa al ego, sólo las costosas gráficas de la frivolidad de las que resulta imposible averiguar el costo se difunden. Rápidamente se hace saber que la encuestadora Mitofsky posiciona a Gallardo dentro de los diez mejores gobernadores de México; imposible averiguar el costo del ego. 

No se ve, no se escucha y no se actúa en lo indispensable, para qué si las percepciones ciudadanas son erróneas; la Fenapo demostrará lo que en realidad importa. La feria que será la más grande de Latinoamérica y con los mejores artistas lo acabará demostrando. 

La salud pública tampoco es prioridad, las directrices fijadas por los Servicios de Salud evidentemente no serán observadas; no hay mucho que debamos entender, la búsqueda de popularidad es la principal política de gobierno. No es lo que el pueblo requiera sino lo que el gobernador necesite. 

La evidencia superó cualquier muestra, una corte de porristas oficiales desde las redes sociales de diversas dependencias hacen votos, como si la chamba les fuera en juego,  porque el gobernador supere sus males respiratorios. Pareciera que se encuentra al borde de la sepultura. 

Deseable sería que los potosinos contaran con recursos similares para, también desde las redes sociales, dar a conocer sin descanso, un día sí y al otro también, los males que cómo sociedad la aquejan. 

Nada marcha mal, todo se encuentra en perfecta situación, el problema son los malos ciudadanos que enrarecen y polarizan el ambiente contra el gran gobernador.   

Gracias por la lectura. Si ve o escucha balaceras en la ciudad, no se alarme ni contribuya a la psicosis, no sea como los potosinos que difunden noticias falsas.