¿Política o Políticas?

En San Luis Potosí, los procesos electorales del pasado uno de julio de 2018 alcanzaron una participación ciudadana de 62.43 % en la elección para diputados, con un nivel de abstencionismo del 37.37 %, por lo que se generó una fragmentación política del 4.12, la más alta desde 2009 (véase gráfica); con ello están dadas las condiciones para gobernar por políticas, es decir, definiendo los problemas públicos, mediante un proceso de negociación y acuerdo político entre quienes conforman el poder legislativo y el poder ejecutivo.

Gobernar por políticas públicas significa generar valor público en cada una de las intervenciones gubernamentales; es responder a las demandas específicas de la sociedad; es atender problemas concretos y ofrecer soluciones específicas a cada sector que comparte un problema público; las políticas públicas son el instrumento de gobernabilidad de la democracia, en un estilo de gobierno diferente a los autoritarios en donde predomina el poder ejecutivo, quienes gobiernas con planes.

Las elecciones presidenciales fueron un factor que contribuyó a la pluralidad política y al empoderamiento de nuevos actores políticos, por lo que en San Luis Potosí están dadas las condiciones para que los problemas públicos se definan de otra manera, por ejemplo privilegiar aquellos valores sociales que hasta ahora no han estado en la agenda de las políticas públicas, como la justicia, la igualdad, la cohesión, la discriminación; quienes han gobernado han privilegiado su ideología y sus propios intereses tanto personales como de grupo.

El empoderamiento de nuevos actores a nivel municipal y estatal, ha llevado a los actores anteriores a la pérdida de su poder y terreno político, a enfrentarse al temor de nuevas formas de definir los problemas públicos, ligado a ello, a que los nuevos actores pongan al descubierto las redes de corrupción dominantes. Para protegerse se valen de argumentos falsos y sin evidencia empírica, acusándolos de inexpertos, inmaduros, inocentes, irrespetuosos de la institucionalidad; lo anterior refleja críticas de carácter discriminatorio, propios de una sociedad clasista.

Una mayor fragmentación política responde con mayor pluralidad de actores en la toma de decisiones de política pública, lo cual genera dos efectos directos en la gobernabilidad, por una parte, una agenda de atención de problemas públicos más compleja y con mayores asuntos a incorporar, y a su vez la necesidad de mayores recursos públicos para atenderlas; por ello los nuevos actores políticos no sólo se ven en la necesidad de atender sus compromisos electorales y cooperar para que otros también lo hagan, sino también en revisar con qué recursos lo harán.

Los recursos del presupuesto estatal están comprometidos, su gasto de operación representa más del 70% del total de los recursos, la deuda representa el 3.1 % del Producto Interno Bruto Estatal, no hay recursos para solucionar los problemas públicos de la sociedad local; se utilizan los programas del gobierno federal para atender las demandas de los potosinos, pero estos operan con reglas de operación muy rígidas, no hay margen de maniobra para tomar decisiones de política pública.

La pluralidad política acompañada con precariedad financiera, genera un estilo de gobernar con mucha política, pero si se apoya de políticas públicas bien diseñadas, viables y alcanzables en el corto y mediano plazo, la administración pública tendrá mucho trabajo por hacer, ya que es la responsable de darle sustento técnico a la política pública, por medio de la generación de recursos propios. En esta tarea se podrá ver una diferencia entre viejos y nuevos actores, implicados en la asignación y manejo de los recursos públicos en el Estado.

En un contexto de alto conflicto político y complejidad de los problemas públicos, el ejecutivo, el legislativo y los ayuntamientos son responsables de la política; a la administración pública estatal y municipal les corresponden las políticas; situadas en un escenario donde la política se realiza mediante actos racionales; las políticas son los diálogos conformados por el poder político, la capacidad técnica y la participación ciudadana, elementos de la forma democrática y plural de gobernar.

En este triangulo el centro es la administración pública, que demanda para su funcionamiento profesionalizarse, mediante la incorporación de individuos con conocimientos técnicos en políticas públicas, con experiencia en el manejo de los asuntos públicos; se requiere: independizar su conformación de la grilla, compadrazgo y nepotismo; menor incorporación de funcionarios por recomendación, estamos saturados de ellos, su consecuencia es lo ineficaz e ineficiente de sus políticas públicas.

Una administración pública profesionalizada será capaz de: identificar las necesidades de la sociedad, determinar causas que las generan, definir el instrumento de intervención gubernamental que propicie un mayor valor público; realizar experimentos antes de generalizar las políticas públicas; proporcionar la información para racionalizar la acción de gobierno, esto no lo hace un gobierno de compadres y amigos, estos sólo sirven para adular y crear escenarios irreales de la acción de gobierno.

Los nuevos actores políticos por su parte requieren capacidad de negociación, persuasión y voluntad de cooperación, lo cual es posible si entienden y atienden la parte técnica de los problemas públicos, combinándola con sensibilidad social y voluntad para romper con las redes de corrupción y nepotismo que están por todos lados en el manejo de los recursos públicos, la sociedad lo sabe y por eso castigó a los viejos actores en el pasado procesos electoral, si los nuevos gobernantes incumplen con la sociedad, en las próximas elecciones el electorado los volverá a castigar.

Los tiempos actuales demandan hacer política y hacer políticas; política sustentada en la confrontación de ideas de manera pública y de cara al ciudadano y políticas públicas sustentadas en investigaciones científicas, realizadas por personal especializado en los asuntos públicos; son tiempos de un gobierno eficiente y eficaz, transparente, que rinda cuentas, que se aleje de la opacidad, el compadrazgo, amiguismo y nepotismo, son tiempos de mucha política y muchas políticas.