Posdata

Al avanzar con la serie ‘Confesemos’ (16 entregas semanales: una introducción y 15 capítulos) me venían a la mente diversos puntos que no tuvieron cabida dentro del desarrollo planeado o los límites de espacio en la versión impresa del periódico. Y por ser de interés similar a los ya incluidos, van algunos de ellos en este añadido.

Se trata sólo de detalles o complementos que comparto aquí para redondear y ofrecer ciertas ideas. Veamos, pues.

En los inicios me concentré en temas como planeación económica y seguridad social. Abracé con fervor la idea de la empresa pública (entidades paraestatales): a favor primero, y luego con posturas muy críticas. Más adelante me metí a fondo en cuestiones de educación, y a lo largo de casi 25 años de artículos en el periódico han sido temas recurrentes la anticorrupción y la transparencia.

Algunas de mis opiniones fueron la base de gratas participaciones en certámenes nacionales de ensayo. Hoy, esas materias son un desastre en la realidad mexicana.

Por razones —o pretextos— de trabajo tuve que viajar mucho, principalmente a Europa y Estados Unidos, pero también a Australia, Japón, Canadá o países socialistas y de América Latina. Se trataba de negociaciones comerciales, promociones de inversión, reuniones gubernamentales o seminarios académicos.

Tal como cuando fui estudiante, aproveché para darme una idea rápida de otros lugares a veces en rutas de regreso o de ida. Siempre recomiendo ciudades como Londres, Florencia o Nueva York, aunque lo mismo pasé bastante tiempo en Madrid, Washington o Ginebra. A diferencia de muchos otros, no me gustaron París o Buenos Aires, y todavía quisiera visitar Pekín o Lisboa.

Después de México, mi país favorito es Italia pero nunca pude ir a China, Turquía, Rusia, la India… Creo que ya me quedé con las ganas. ¿Regresar? Al Reino Unido, claro.

De acá, mis ciudades son San Luis Potosí y la CdMx (Coyoacán). Lamento no haber conocido más de mi precioso estado, aunque sí me he movido en casi 40 de los 58 municipios de sus cuatro zonas.

De la vecindad y la relevancia de Estados Unidos se derivó mi temprano interés por la política y la economía de ese país. A los 20 años bromeaba que era yo “un viejo observador de la escena norteamericana”, y no me perdía sus elecciones presidenciales en vivo, primero por radio, luego por televisión. Esas décadas tampoco dejé de ver un solo informe presidencial acá.

Con todo, me espanté cuando parecía saber más de aquel país que del nuestro, y así me orienté en mayor medida a México, la geopolítica y el comercio internacional. Esa cercanía física, política y económica puede considerarse una maldición, pero otros vemos que hay que aprovecharla como una bendición… Usarla, pues, para abatir la pobreza.

Por otro lado, los deportes han sido parte importante de mi vida. Sobre todo, el futbol como jugador y partidario apasionado —luego duro crítico— del América, o incluso como directivo del C.F. Oaxtepec en Segunda y Primera División, donde soporté a Ricardo Lavolpe. También apoyé a los equipos potosinos y a los Pumas de mi alma mater. En lo internacional, mi favorito es el Manchester United desde que estudié allí (el Manchester City ni pintaba).

Igual el tenis me absorbió largos períodos, tanto en lo personal como con mis hijos. Otras grandes aficiones han sido la historia, la geografía, la música y el cine.

Mis tendencias profesionales no fueron fortuitas, pues mi hermano mayor, Rafael, influyó bastante para que yo fuera economista y estudiara en el extranjero. Las ligas y decisiones políticas sí son sólo mi responsabilidad. Lo mismo, que desatendí a mis hijos por el trabajo, lo confieso.

Otros hechos anecdóticos se dieron en 1) mis períodos tempranos en Santa María del Río y el balneario de Lourdes, 2) la lucha política entre el navismo y el santismo en SLP, 3) mi primera chamba, como corrector de publicaciones monetarias, 4) una manifestación de izquierda en Inglaterra contra la CIA, y 5) mis años en la fundación de un empresario de extrema derecha.

Junto a leer y amar, para mí escribir es la mejor terapia contra el odio y el dolor. A algunos se les facilita en forma natural, pero yo me tengo que concentrar varios días en revisar y afinar versiones.

Aunque no es poco lo que aún estaría fuera y se podría agregar en este recuento, es mucho más lo que se ha conseguido desahogar. Agradezco su lectura y su interés por el futuro libro revisado y ampliado.

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