En la semana que finalizó hubo, entre otros, varios temas de la agenda nacional, uno que particularmente llamó la atención -y cual episodio de telenovela- inició días antes con una cena entre amigos en renombrado restaurante de la Ciudad de México, sitio donde además del exquisito gusto culinario, se sirven costosos vinos para acompañar platillos de autor como el delicioso pato que cenaba el actor principal de la historia: Emilio Lozoya.
El ex Director de Petroleos Mexicanos en el sexenio del Presidente Peña Nieto, desde su extradición ha sido protagonista de varias primeras planas y se ha convertido en cita recurrente para quien encabeza la Cuarta Transformación, el señor Lozoya como le llama el principal habitante de Palacio Nacional, pasó de ser testigo colaborador -con algunos privilegios-, a dormir finalmente en la celda de un reclusorio a manera de prisión preventiva.
La acusación que, de acuerdo a fuentes periodisticas existe en su contra, tiene que ver con presuntos sobornos recibidos para favorecer a una empresa determinada en la asignación de contratos, acciones que de resultar acreditadas (aún no hay sentencia firme e irrevocable), resultarían perfectas como emblema en la lucha contra la corrupción, principal bandera del líder moral de la también llamada 4T.
Sin embargo, el señor Lozoya meses antes de su primera pernocta en el reclusorio, había ofrecido a la Fiscalía General, no sólo colaborar para señalar a altos funcionarios en actos de corrupción, sino además dijo tener elementos probatorios que acreditarían tales acciones deshonestas presutamente cometidas por altísimos ex servidores públicos. Sin embargo, al no presentar tales los datos de prueba, el Juez de la Causa sólo le concedió 30 días más para presentarlos.
Así, Emilio Lozoya se convirtió en uno más, en otro ex servidor público que deberá enfrentar las acusaciones que pesan en su contra privado de su libertad, tal como ya lo hace la ex Secretaria de Estado Rosario Robles y un par de ex Gobernadores.
Lo anterior, nos conduce a una interrogante que da para un análisis profundo, los ex funcionarios de primer nivel privados de su libertad, los de antes y los de ahora, son: ¿políticos presos? o ¿presos políticos?.
La respuesta a estas dos preguntas las tendrá el Poder Judicial cuando determine en sentencia irrevocable el destino de los ex funcionarios del último sexenio federal priísta, hoy en prisión preventiva.
Si para ellos la sentencia final es condenatoria, aún y cuando esa determinación definitiva se revise, sólo para que no se quede ningún recurso sin hacer valer, entonces ellos se convertirán en políticos presos y deberán cumplir la pena privativa de la libertad que se les imponga, -digamos entonces- que es el escenario ideal para quien desde Palacio Nacional dice combatir la corrupción barriendo de arriba hacia abajo.
Pero, existe otra posibilidad, la de que el Juez en sentencia definitiva e irrevocable determine la absolución del señor Lozoya, la señora Robles y los ex gobernadores procesados.
En ese supuesto todos ellos pasarían ipso facto a obtener la condición de presos políticos, es decir al papel de ex funcionarios víctimas de una persecución orquestada en su contra, para hacer parecer algo que judicialmente no se les pudo demostrar.
Si este escenario se diera, no sólo sería un duro revés jurídico para la Fiscalía General, lo sería también para el Titular del Ejecutivo Federal; pero además Lozoya, Robles y los ex Gobernadores, eventualmente no sólo buscarían la absolución pública, también podrían solicitar la reparación del daño al Estado Mexicano, por manternerlos en prisión preventiva y por el deshonor del trato que se les dio durante el proceso, lo cual incluso podría alcanzar instancias internacionales.
De modo que, la delgada línea entre político preso y preso político es tan sólo una sentencia, veremos si dentro de los próximos tres años estas historias ya tuvieron un desenclace judicial irreversible o bien, los actores y sus abogados logran obtener un poco más del valioso elemento en este tipo de procesos impregnados de política: Tiempo.
Extraordinario inicio de semana, con buenas noticias como el triunfo de Checo Pérez y el Repechaje del Atlético de San Luis.