Hace tres días, frente a una crítica abierta que manifesté en contra del candidato de la alianza opositora Sí por San Luis, un amigo me cuestionó airadamente con lo que llamó duda legítima: “¿te parece equiparable un acto de campaña con una trayectoria de vida?” Mi respuesta fue sencilla, por ser ciudadano de cédula cuarta, no entiendo de actos de campaña; ni de él, ni de la muy cuestionable candidata morenista, ni del ahora verde exconvicto.
A botepronto pudiera parecer una respuesta bastante ordinaria y muy poco razonada, para tratar de salir sin mayor problema del cuestionamiento, pero tratando de profundizar un poco más, caigo en cuenta que finalmente los actos de campaña, resumen trayectorias de vida, y proyectan estilos de gobierno.
Así, por ejemplo, pensando en lo dicho y escuchado durante los actos de campaña de la doctora Mónica Rangel, candidata de Morena, a la gubernatura, nos daríamos cuenta que es una mujer que ha hecho de la mentira y el olvido selectivo un apostolado de vida.
Ricardo Gallardo, candidato de la franquicia verde, ha hecho del derroche de recursos, del populismo y de utópicas promesas, un muestrario de las directrices que podría llevar su gobierno, en caso de alcanzar la gubernatura. No vayamos más lejos, cuando señala que gobernará junto a las familias, estoy seguro que muchos imaginamos las escenas de la trilogía El Padrino, en la que Vito Corleone se reúne con los jefes de la mafia, o años más tarde, cuando su sucesor Michael, se encuentra con nuevos capos, en un hotel de La Habana.
El comentario que dio lugar a la interrogante que permitió el inicio de estas líneas, fue el apoyo que el expresidente Felipe Calderón dio a Octavio Pedroza en un mitin ocurrido en el parque de Morales. No me queda ninguna duda, es el respaldo de la derecha radical, que ha tenido durante su vida; no es sólo un acto de campaña, es el refrendo de lo público y lo notorio.
Esto, desde luego, es percepción mía, y no excluye –para nada– la honorabilidad y discreción con que Pedroza ha manejado su vida y trayectoria política. Así, bajo mensajes de campaña, sin importancia, también podemos percibir su dicho de que el próximo titular de Sedarh será propuesto por ganaderos y trabajadores del campo; ojalá, entonces, también el secretario de Comunicaciones y Transportes sea elegido por camioneros y taxistas; el de Desarrollo Urbano por los constructores, y el de Seguridad Pública por quienes sufren el embate permanente de grupos delincuenciales. Es decir, por la ciudadanía en general; seguro lo está alcanzando la idea de las consultas populares.
Puede ser, desde luego, que la atención que el expresidente tuvo en un simple acto de campaña resulte gratificante a sectores que simpatizan con el panismo. Pero no sólo genera una gran cantidad de detractores, indica –de ganar en las elecciones– por dónde irán las cosas en su gobierno.
Insisto, son hechos de campaña que indican más que lo obvio; si no, recapitulemos en los dichos del ultraderechista senador Francisco Salazar Sáenz, quien señala que San Luis Potosí está en poder del narco; luego entonces está diciendo que el actual gobierno es fallido. Es decir, el mismo gobierno con el que hizo alianza su partido.
Así también, mientras Pedroza manifiesta una preocupación real por las mujeres en el estado, vuelve a aparecer su mentor de juventud, declarando que Acción Nacional, como siempre, está y estará en contra de la interrupción legal del embarazo. Vuelve así su trasnochado discurso de la década de los sesenta cuando aparecía como abajofirmante de absurdos desplegados en periódicos locales manifestándose contra la educación sexual.
Octavio debería de deslindarse inmediatamente de esas declaraciones de su mentor profesional; será que no quiere, o es que no puede. ¿Son simples actos de campaña?
Un último ejemplo: la fraudulenta forma en que Pedro Carrizales pretendió presentarse como perteneciente a una etnia, ¿es un acto de campaña? no, es el corolario de lo que él ha convertido en una forma de vida: la imagen del pandillero redimido hoy convertido en carismático filósofo, que se dice deshonrado ante infames acusaciones. ¿Tendrá honor?
Suponiendo, sin conceder, que efectivamente la autoridad municipal de San Antonio, le hubiera reconocido la calidad de indígena, valdría la pena detenerse a reflexionar bajo qué parámetros lo hizo; la autoadscripción no basta. Que quede de lección y en lo inmediato, la ley obligue a sustentarla; estudios genealógicos y etnolingüísticos serios, apegado a parámetros académicos permitirían sostener o desechar esas afirmaciones.
Trayectorias de vida y actos de campaña son lo mismo, dibujan, desdibujan, y definen; muestran la calidad de los candidatos; como se lleva una campaña, es como se llevará una gestión.
Y sí, los actos de campaña, ratifican valores. Sergio Serrano, presidente estatal de Morena, indica que votar por el Verde, es ir en contra del movimiento lopezobradorista. ¿No se habrá dado cuenta que también en contra de él, va la espuria candidata de su partido? Serrano hace tiempo debió renunciar, si tanta dignidad tiene.
Trayectorias de vida y actos de campaña son lo mismo, dibujan, desdibujan, y definen; muestran la calidad de los candidatos. El cómo se lleva una campaña, es como se llevará una gestión de gobernante.
Gracias por la lectura.