Lo que sigue a continuación, estimado lector, es tomado de un autor, polítólogo renombrado y profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Yale, Juan José Linz Storch de Gracia, fallecido en octubre del 2013, de nacionalidad española y fundador del Instituto Juan March para las Ciencias sociales, de la Universidad de Madrid.
“Los principales factores que caracterizan a un régimen autoritario, son entre otros, los siguientes:
1.- Culto a la personalidad de un líder carismático.
2.- Ausencia de una ideología oficial, o si existe, tiende a ser basada en las convicciones personales del líder.
3.- Fuerte presencia militar y en ocasiones el ejército interviene en el proceso político.
4.- Apariencia de acatamiento al constitucionalismo. La Constitución deja de ser un instrumento de limitación a los excesos del poder y se convierte en un medio de control de la población civil.
5.- Claro dominio político de un partido político en particular, aunque puede existir competencia de otros partidos.
6.- Participación popular controlada de tal manera que se apoya la votación en temas de interés para el régimen (consultas patito tipo Aeropuerto), y se desalienta en temas desfavorables.
7.- Apoyo selectivo a grupos de interés siempre y cuando colaboren con las aspiraciones del régimen (Ejemplo, programas sociales electoreros). En contraste, la ausencia de apoyo a damnificados de la pandemia y de las inundaciones)
8.- Poder político suficiente para el control discrecional y unipersonal del erario público.”
Termina la cita.
¿Le parece conocido éste pequeño compendio del Dr. Juan Linz?
Por lo pronto, me parece que este gobierno de la 4T, cuyo titular, el presidente, en vez de promover la unión de los mexicanos, se ha dedicado a proferir acusaciones que nunca comprueba y a descalificar a tantos ciudadanos, ya ha iniciado su caída: el freno que le puso la dura crítica de cientos de voces autorizadas (y hay indicios de que también el Depto. del Tesoro de EUA), al proyecto de Ley contra la autonomía del Banco de México, que envió al congreso para su aprobación el presidente Obrador. Cuando ya estaba a punto de aprobarse, la tuvieron que postergar para el mes de febrero próximo, como consecuencia de las peticiones múltiples y las sólidas razones esgrimidas contra el atropello a la autonomía del Banco de México, en la Ley propuesta por Obrador, con la pretensión de que la Institución adquiera los dólares circulantes en el mercado, sin conocer su procedencia y el enorme riesgo de involucrarlo en lavado de dinero.
“Fina atención” a los delincuentes de la droga, que no saben qué hacer con tantos dólares, que los bancos particulares ya no les pueden comprar.
Es elocuente el video que circula en redes sociales de la visita reciente del presidente López a Villahermosa, capital de su estado natal, en la que una multitud de ciudadanos de esa ciudad, de su propia tierra, asalta materialmente la caravana de vehículos oficiales, para acercarse al vehículo en que viajaba el presidente y con insultos le exigían que se bajara para enfrentar las reclamaciones airadas pero pacíficas, debidas principalmente a la falta de apoyo adecuado a los miles de damnificados por las inundaciones recientes en esa región del Sureste del país.
Y es que en verdad se le van acumulando al presidente más y más dificultades y problemas que van a llegar pronto a niveles que pueden significar un verdadero desastre nacional de tipo político, económico y social, resultado de políticas públicas erradas o nulas, como lo ha sido la atención de la pandemia que, por ahorros mal entendidos, se negó a practicar las pruebas (tests), que en todo el mundo se reconocen como indispensables para el control y disminución de los contagios.
Una pandemia que no amaina, al contrario, que acumula ya 130,000 defunciones y parece ir a más cada día, con hospitales públicos y privados ya casi saturados o en vías de estarlo, sin tener recursos humanos y científicos suficientes para enfrentarla en la ciudad de México ni en el Edomex, y como remate, la decisión de cerrar el comercio por un par de semanas, que significará la extinción de miles de pequeños negocios que no podrán resistir más tiempo sin ingresos y sin apoyo gubernamental, generarán aún mayor desempleo.
Después de los casos ya emblemáticos del hermano Pío recibiendo en lo oscurito millones de pesos envueltos en papel periódico, o el de la prima del presidente, la Sra. Felipa Guadalupe Obrador, con contratos por más de 350 millones de pesos con PEMEX, que al hacerse públicos, tuvieron que cancelarlos y despedir a varios de los funcionarios de la paraestatal que autorizaron tales “negocios”. ¿Dónde queda la afirmación de “no somos iguales” del presidente, que repetidamente se ha jactado de que en su gobierno no hay corrupción? Los hechos demuestran que sí la hay y empezando dentro de su círculo más cercano.
Creo que la 4T le ha causado tanto daño y destrucción a México y a los mexicanos, que ya inició, como lo dije arriba su caída. Y si no, al tiempo.
lujambio06@hotmail.com