“Un político mira a las próximas elecciones. Un estadista mira
a la próxima generación.”
Alcide De Gasperi
Hoy, 22 de abril de 2021, estamos prácticamente en el “ecuador” de la campaña electoral a Gobernador en San Luis Potosí para los próximos 6 años, y hace casi 3 semanas iniciaron las correspondientes de los candidatos para presidentes municipales, diputados locales y diputados federales.
Todas ellas finalizan el próximo 2 de junio, y las elecciones se efectuarán el domingo 6 de junio.
Estamos a más o menos mes y medio de la jornada electoral.
Seguramente en los diversos espacios donde interactuamos empieza a notarse la efervescencia política que un acontecimiento de esta naturaleza conlleva, situación que nos recuerda la inevitable y eterna pregunta que todos nos hacemos en época electoral: ¿por cuál candidato o partido político que lo respalda votaré?
Todos los candidatos recorren en estos momentos el estado o sus correspondientes espacios territoriales de acuerdo con el cargo por el que participan, hacen campaña y presentan su “Programa electoral” con propuestas en salud, educación, empleo, seguridad, economía o gobierno, para interesar y convencer al electorado.
Una estrategia que implementan para conocer con mayor precisión los intereses, inquietudes y/o preocupaciones del electorado, consiste en aplicar encuestas. A partir del resultado obtenido, y dependiendo del momento de su aplicación, sus equipos elaboran y/o “pulen” su “Programa electoral” que incluye las propuestas a presentar durante la campaña.
También “miden” la probabilidad que tiene el candidato de ganar la elección y acceder al cargo pretendido. Este ejercicio es conocido en los medios como “intención del voto”.
Y hay un elemento más, que ante la inédita coyuntura electoral que estamos viviendo en este aún joven 2021, resultará vital. Me refiero al tópico de “voto útil”.
Para comprender mejor la importancia y relación que tienen estos temas entre sí, intentaré explicar brevemente a que nos referimos cuando hablamos de “programa electoral”, “encuesta electoral” y “voto útil”, a fin de comprender el rol e importancia que tienen en nuestra democracia.
De manera general se puede decir que un Programa Electoral es aquél donde un partido político o candidato en particular se presenta a una elección, presentando su ideología, los valores que defiende, sus propuestas y planes de acción política o de gobierno, en caso de ganar la elección.
Persigue como objetivo atraer a la ciudadanía en general, pero principalmente a los electores potenciales y afines a su ideología, durante una campaña electoral, para conseguir su apoyo y votos.
Por tal motivo, el programa electoral implica un “compromiso electoral” o “promesa electoral”, al ser propósitos pretendidamente firmes que promete el aspirante a gobernar a sus potenciales gobernados. Esta es la esencia del “contrato social”.
Aquí reside la responsabilidad e importancia que asume el candidato y aspirante a gobernar con una ideología, postulados y promesas traducidos en un programa electoral y, a su vez, el ciudadano como integrante de una sociedad, se compromete a escuchar y conocer el programa electoral para inclinarse por aquél que más se ajuste a su interés individual o colectivo.
Esta es la parte sustantiva de este ejercicio democrático en el que durante 3 meses de campaña estaremos inmersos, por lo que es importante participar, estar involucrados y atentos a las promesas electorales y compromisos de los candidatos.
Pasando al segundo punto. Hoy en día, con una sociedad compleja e informada, es muy difícil obtener un voto en la urna sin entender al votante que lo emite.
Para que el candidato o partido político que lo postula pueda entender al elector potencial y sus necesidades existe la encuesta electoral, instrumento que ayuda a conocer lo que piensa o siente el posible votante sobre su programa electoral y sus propuestas, por lo que se entiende como una herramienta de investigación que recolecta datos, opiniones y actitudes de un grupo de población en un cuestionario aplicado a un grupo reducido de personas, denominada muestra.
Se usan frecuentemente en los procesos electorales para conocer la tendencia existente entre los candidatos a un puesto de elección popular. Hay quienes aseguran que las encuestas electorales no entregan datos válidos argumentando que lo dicho por unos pocos no es lo que prefiere la mayoría; además, el tipo de preguntas, quien aplica la encuesta y el tamaño de la muestra, suele generar controversias.
Sin embargo, a este tipo de encuestas se les atribuye la capacidad de predecir el resultado de una elección. También sirven de guía a periodistas, analistas y al ciudadano, para conocer la evolución de la campaña y elecciones en general, además dar seguimiento a los candidatos y el impacto de las propuestas contenidas en su programa electoral.
Lo anterior es importante porque apunta la dirección de las preferencias de los votantes, e incluso cambiar sus decisiones, por lo que es posible afirmar que las encuestas electorales pueden cambiar el resultado de una elección.
Esta trilogía la cierro con la definición del voto útil. Según Carlos Barrera, profesor de Comunicación Electoral de la Universidad de Navarra, menciona que “hay que partir de un principio claro en Democracia: todo voto, por definición, es útil porque expresa la voluntad popular. Cosa distinta es medir el voto en términos de productividad o eficiencia. Ahí es donde podemos definir el voto útil como aquél que conduce a lograr representación”.
Berta Barbet, politóloga de la Universidad Pompeu Fabra define al voto útil como “aquel en el que el ciudadano no opta por el partido que honestamente le gusta más (voto sincero), sino por otro. El más típico es el voto por una segunda opción que tiene más opciones de ganar”.
En México y San Luis Potosí, este concepto es relativamente reciente. A nivel nacional se escuchó por primera vez en las elecciones del año 2000, y en el ámbito local, cobra fuerza en estas elecciones de 2021.
Los 3 grandes partidos nacionales y un partido local unen sus “fuerzas” en coalición para intentar encausar con claridad el voto útil, teniendo como meta lograr contener a la 4T y al PVEM en los distintos cargos a elección popular y, en teoría, no arriesgarse a dispersar los apoyos posibles. ¿Lograrán esta productividad o eficiencia para alcanzar la anhelada representación?
Ante la evidente crisis actual del sistema de partidos y de partidos, donde nuestro estado no escapa, de la desilusión y polarización social existente desde hace varios años creada por los partidos políticos y lo que representan, será una tarea muy complicada para todos los candidatos presentar un programa electoral en el que convivan la congruencia entre la ideología, valores, propuestas y planes de acción.
Difícil será descifrar el “humor social” mediante las encuestas que, dicho sea de paso, ya arrojan resultados en los que más de uno ha levantado la ceja por los datos presentados.
Más complicada será la responsabilidad del votante: decidir ejercer su voto por el candidato que más le convence (voto sincero), o por quien cree que tiene más posibilidades de ganar (voto útil).
¿Usted en que sentido ejercerá este derecho? Aún tiene mes y medio para decidir.
jmanuelrmoreno@gmail.com