“Gracias a Dios San Luis no se está incendiado”, pero las ascuas están al máximo y son de pronta propagación, detalles menores en los que no repara el gobernador. Pensará que las atenciones más cortesanas que de protocolo que tuvo con el nuevo arzobispo le permiten dejar todo en las manos de Dios.
Ayer la sangre y el fuego en Tamasopo, fueron el colofón delincuencial de la semana, aunque en algo se disminuye –según da a entender el mismo gobernador– el que hubiera sido incendiado en tierra y no derribado en vuelo. El prolegómeno fue menos rudo cuando a inicio de semana circulaba un video en el que sicarios de uno de los varios grupos que han sentado sus reales en el estado, casi como en coreografía de Albert Hammond y Juan Carlos Calderón, hacían cantar a un contrito capturado de algún grupo rival.
Sobre los señalamientos y delaciones que se hacen en este video nadie ha dicho algo, seguro se le apuesta a que los ajetreos semanales lo desvanezcan, aunque de ser cierto viene a corroborar lo que es sabido: la colusión entre los grupos criminales y los cuerpos públicos de seguridad.
No es tampoco que la inseguridad nos tenga sitiados, “los últimos hechos de inseguridad –de nuevo ateniéndonos a los dichos del gober– están relacionados con golpes a la delincuencia”, pero sería conveniente preguntarle cuál es el origen y relación de los anteriores, ¿y los posteriores?, porque no siempre se dan golpes a la delincuencia, menos por parte de la policía estatal. Aunque cuando se trata de sus decires la cosa se vuelve más que confusa; la siguiente frase, por ejemplo, es de antología: “todos los sucesos que pasen en el estado, es responsabilidad de la federación y el estado, no los vamos a dejar solos”, o sea ¿qué son, o a qué se refiere con todos los sucesos?, ¿la federación y el estado los provocan?, ¿a quiénes no se va a dejar solos, a la ciudadanía o a la delincuencia? Al paso que vamos se vuelve necesaria una piedra de Rosetta para descifrar sus dichos.
Esta distrofia fonológica ya no es exclusiva del gobernador, comienza a contagiarse entre sus colaboradores, por ejemplo en la misma materia, el secretario de Seguridad Pública señaló que “reprueba el 50% de los aspirantes a ocupar plazas en la Guardia Civil”, pero por otro lado da a entender que se tienen ya a los suficientes elementos de nuevo ingreso y “ya cumplen las cuotas porque solicitudes rebasaron las expectativas”. En realidad no se alcanza a comprender si hay o no hay material humano capaz para sumarse a la corporación policiaca en la que hasta ahora sólo hay los policías de siempre.
La inseguridad sigue siendo el primer problema del estado, y el segundo la frivolidad y ocurrencias con las que se gobiernan. La Guardia Civil todo lo iba a cambiar de un día para otro, pero la cosa va peor que antes y, hay que reconocerlo, más que buscar lo efectivo en la corporación de seguridad, Gallardo pretendió emular, hasta en el nombre, la ocurrencia del presidente de la República con su Guardia Nacional.
Y ahí lo tuvieron, enfundado en un deslucido traje café junto al secretario de Gobernación, acompañando al presidente en el tercer aniversario de la Guardia Nacional. Eso es lo de él, imaginar que en un año y en dos y en tres, podrá festejar aniversarios de su cuerpo de seguridad estatal.
Mientras, en el San Luis surrealista (que desafortunadamente es el de la realidad), combatirá la inflación otorgando más becas alimentarias, y se reparará una presa que “será una gran presa con capacidad de almacenamiento similar o incluso superior a la presa de San José” que nos garantizará el abastecimiento de agua por los próximos cien años. Afortunadamente todo lo que él promete siempre es lo más grande, lo superior, lo más mejor; con todo y esto me queda una duda, y no son los honorarios de un buen psicoanalista, sino ¿cómo se garantiza el acceso al agua por los próximos cien años?, ¿por decreto gubernamental o por dicho del secretario de Gobernación?
Finalmente la asociación civil Cambio de Ruta, que hoy sabemos –gracias al gobernador– es manipulada por pseudopolíticos, obtuvo un recurso de suspensión definitiva sobre cualquier afectación a los árboles que se encuentran en la que será la avenida más icónica de San Luis Potosí. Ojalá así fueran todos los pseudopolíticos y mediante el recurso que les fuera posible promover, nos protegieran de los pseudogobernantes.
Gracias por la lectura. Redoblen precauciones frente a la quinta ola de contagios.