En 1970 aún no había nacido, pero me dicen que no hubo asuetos. La gente, sí, se concentraba cuando podía frente a los aparadores de las grandes tiendas para ver los partidos de los mal llamados “Ratoncitos verdes” en las teles de bulbos, en blanco y negro. Supongo que las voces eran de los Fernández, Joserra y Ángel, además de don Fernando Marcos, a quien debemos aquello de “el último minuto también tiene sesenta segundos”.
El Mundial de Futbol de 1986, ese de Pique y la Chíquitibum, lo viví durante tercero de secundaria. En el chat de los entonces adolescentes recordamos que dos o tres veces nos dieron permiso para irnos a ver algún partido y nos íbamos en bola a la casa de mi tocayo Rubén, que era el que tenía una tele de buen tamaño y a color. Recordamos también que en aquellos tiempos había dos meses de vacaciones, julio y agosto, para entrar al siguiente ciclo el primer lunes de septiembre, si no era día de Informe presidencial.
El clima era cálido, pero no caluroso. Los cerros estaban intactos o casi. Se podía diferenciar claramente cada estación del año. Recuerdo mirar la lluvia por la ventana.
No había VAR, ese sistema con el que los árbitros pueden revisar las jugadas dudosas durante un partido de futbol y tomar mejores decisiones. No había tampoco redes sociales y el chisme era de boca en boca. Ahora al menos se pueden tener otros puntos de vista para en su caso cambiar la perspectiva.
Partidos interesantes de otros mundiales los he visto en la tele del bar o en la pantalla gigante del lugar donde trabajaba. Unas veces se suspendían las labores y las más cada quien iba los ratos que podía; sin restricción, pero sin obligación.
Este jueves 7 de mayo, temprano, aunque solo hay trece partidos en México, pues el Mundial es coanfitrionado con Estados Unidos y Canadá, se anunció el recorte del ciclo escolar para dar tres meses de vacaciones a los chamacos. El titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado, junto con los titulares de Educación de la mayoría de las entidades federativas, salió a declarar que es debido al calor extremo y al Mundial de Futbol. Las clases terminarán el 5 de junio y las labores administrativas el 12, el regreso para el profesorado sería el 10 de agosto y el del estudiantado el 30 de agosto.
Luego de la andanada de opiniones (la mayoría en contra) sobre todo lo que conlleva un cambio tan drástico en lo económico, lo familiar y el mismo proceso de enseñanza-aprendizaje, se dio marcha atrás al menos en las fechas de regreso a las aulas, que serán analizadas y dadas a conocer después de la reunión que tendrán los titulares de Educación este lunes 11.
«Fueron los maestros quienes solicitaron adelantar las vacaciones con motivo del Mundial. Se recibió esta propuesta, pero aún no existe un calendario definido. Si bien la iniciativa surgió por el gran número de mexicanos que disfrutan del futbol, también debemos considerar el cumplimiento de los días de clase para los niños. El calendario escolar todavía no está completo, por lo que esperaremos a que sea definitivo; lo anunciado ayer fue únicamente una propuesta de los secretarios de educación de varios estados», dijo la presidenta Claudia Sheinbaum el viernes, en la Mañanera del Pueblo.
Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), «la educación no es una prioridad en el gasto público. Los recursos que se destinarán en 2026 equivalen a 12.2% del presupuesto federal total y a 4% del PIB nacional, una proporción por debajo del promedio que destinan los países de la OCDE (5%). Esta cifra se encuentra lejos del umbral de 8% del PIB que debe destinar el Estado para garantizar el acceso a este derecho según la Ley General de Educación». También advierte que «aumentar las horas de clase en México no resolverá por sí solo los problemas educativos mientras miles de escuelas continúen sin agua potable, internet, mobiliario suficiente o condiciones adecuadas para el aprendizaje».
Mientras son peras o son manzanas habrá qué ver lo que haremos durante este verano, más allá de ver futbol y soñar con que la Selección Mexicana pase del quinto partido. ¿Qué tal un curso-taller de verano para crear un libro colectivo? ¡Sí se puede, sí se puede!
Gracias por su lectura.
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Posdata: gracias, mamá. Abrazo a todas y ojalá se reconozca cada esfuerzo y cada aporte en esta sociedad que invisibiliza lo valioso.