Que se vaya a su rancho

A México y a los mexicanos, les está lloviendo sobre mojado. A las penalidades y el sufrimiento que causa una epidemia tan letal como la que estamos enfrentando, se suma el inmenso costo que tendrá en pérdida de empleos, en cierre de empresas y empobrecimiento general de la población. Si a ello le añadimos el desastroso gobierno de la cuatrote, que engaña todo el tiempo a los mexicanos, que dilapida sus recursos en proyectos descabellados y que quiere implantar un régimen neocomunista al estilo de Cuba y Venezuela, tenemos un panorama realmente oscuro.

En sus 16 meses de gobierno, el presidente MALO, ha expresado frecuentemente frases, que en boca de cualquier ciudadano podrían pasar como simples estupideces, sin mayor trascendencia, pero que dichas por el primer mandatario, son mentiras que adquieren tremendo significado. “Los delincuentes, también son pueblo”. “Los delincuentes merecen respeto”. “En lugar de darles balazos, hay que darles abrazos”. “Para que se porten bien hay que decirle fuchi, guácala, y si ni así hacen caso les diremos, te voy a acusar con tu mamá”. “Saludo amable y respetuoso a la madre del Chapo Guzmán en Badiraguato”. “La pandemia de coronavirus nos viene como anillo al dedo”. Estas expresiones, entre otras, han permitido desatar la delincuencia y la violencia, como nunca antes. 

Ante este modo de pensar, ¿Qué más hace falta, para empezar a pedirle que se vaya? ¿Exigirle que deje a México en paz, antes de que acabe de destruirlo con su ignorancia y su necedad? Porque es profundamente cruel e ilegal llevar al país a la ruina, es una villanía querer gobernarlo a base de engaños y mentiras. Es una perversión querer usar a los pobres políticamente, para simular ser su defensor, al mismo tiempo que todas sus decisiones están haciendo crecer la pobreza a toda velocidad. Es de un cinismo desatado, proclamarse a sí mismo como héroe de la honestidad, cuando se ha rodeado de colaboradores de amplios antecedentes tan cuestionables como un Bejarano, un Manuel Bartlet o un Napoleón Gómez Urrutia y cuando se ha vuelto un encubridor de Peña Nieto, que es uno de los más corruptos presidentes que hemos tenido. Dejemos a un lado sus expresiones verbales necias, y vayamos a sus hechos concretos, ahí están la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la cancelación de la importante cervecería de Mexicali, sus enormes compras sin cumplir el requisito de licitación, sus programas sociales para regalar dinero a los adultos mayores y a los jóvenes, pero con opacidad total que impide verificar el destino de miles y miles de millones de pesos; el derroche criminal de inversiones torpes en la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, cuando tanta falta hace en los servicios de salud y equipamiento para el personal y los hospitales. 

Solamente a alguien con serias deficiencias mentales, se le puede ocurrir, como a MALO, decir que una pandemia tan letal y tan costosa en términos de vidas humanas y en términos de economía elemental, como es la del COVID-19, puede caerle “como anillo al dedo”, porque le conviene a sus intereses muy personales: implantar su malhadada, su miserable 4t. Resulta un verdadero insulto y un agravio a la inteligencia de los ciudadanos mexicanos y a los sentimientos de los deudos de las víctimas mortales que van hasta la fecha, porque es en verdad doloroso darnos cuenta de en manos de quien se encuentra nuestro país. Su 4t está resultando ya miserable, porque está empobreciendo rápidamente a más y más mexicanos, porque está sembrando divisionismo y antagonismo entre ellos, en lugar de unirlos. Porque está derrochando cantidades gigantescas de dinero que no le pertenece, nuestros impuestos, en proyectos que ya se sabe a ciencia cierta que no tienen el respaldo técnico y financiero que deberían tener.

Su gobierno es miserable también porque continúa dedicando muchas decenas de miles de millones de pesos para tratar de resucitar a una paraestatal como PEMEX, que está muerta desde hace muchos años, porque pierde cada año cientos de miles de millones de pesos, que tenemos que pagar los mexicanos que sí trabajamos y generamos empleos y pagamos impuestos. También está muerta porque está impregnada, saturada de corrupción y de vicios que seguirán consumiendo sin tregua la riqueza nacional que debería ser destinada al fin exclusivo de mejorar la calidad de vida de los mexicanos, promoviendo una educación de mayor calidad y construyendo obra de auténtico servicio público, como escuelas, carreteras, e infraestructura sanitaria como son redes de agua, drenaje, pavimento y energía eléctrica de las cuales carecen todavía millones de familias en todo el país.

El propósito falaz de ayudar a los pobres, si fuera sincero, no se reflejaría en darles dinero. Eso es una abominable falsedad. Si de verdad quisiera ayudar a los pobres, lo haría promoviendo la inversión y el empleo justamente remunerado, no estigmatizando a las empresas, que son las verdaderas generadoras de riqueza, porque los pobres, Sr. López, en verdad no piden dádivas, porque eso va contra su dignidad de personas, lo único que piden es educación, servicios de salud decentes y suficientes y trabajo. Y eso, eso es lo que precisamente les está quitando usted a los mexicanos, Sr. López

De todos los despropósitos y barbaridades que le hemos visto decir y hacer al presidente MALO, que son muchos, creo que el peor ha sido ése: “la epidemia del coronavirus le vino como anillo al dedo” para acabar de implantar su cuatrote.  Se llevó el primer lugar, seguido muy de cerca por el episodio de su saludo a la madre del Chapo, que ha merecido la burla del mundo y de algunos de sus gobernantes. Luego está la exhibición de estampitas y amuletos que lo protegen del coronavirus y los empalagosos besos a niñas pequeñas cuando ya advertía el subsecretario López-Gatel, de la necesidad de mantener distancia para evitar contagio. Decir que la pandemia beneficiará a su cuatrote, además de un disparate, es un agravio a todas las personas y a sus familias, que en México y aún fuera de México, ya han sido alcanzadas por la enfermedad o se encuentran graves.  

P.D.- En otros países, sus gobernantes se han apresurado a dar a conocer sus programas de ayuda a las empresas, porque son las generadoras de riqueza. MALO se los ha negado. Quiere todo el dinero público para respaldar su intención electorera personal.

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