Este año me he portado muy bien y quisiera pedirte que los mexicanos en controversia con la función del Estado puedan... tener una pacífica cena de Navidad; ya que existe una idea muy arraigada por la que se considera que el Estado es una entidad que existe por sí misma. Y, si bien no la expresan literalmente de esta forma, es posible observar sus representaciones a través de expresiones tan opuestas como: “el Estado debe promover una economía de libre mercado” y/o “el Estado debe desarrollar una economía social”.
En ambas expresiones se asume al Estado como una entidad que tuviera vida propia y un sentido incontrovertible; ¡caray! No sé por qué algunas personas se lo plantean así.
Santa, debes saber que, con el cambio de administración en el gobierno federal, encabezado por AMLO y con una mayoría en el poder legislativo del partido con el que llegó al poder, esta aparente disyuntiva de la naturaleza del Estado está hoy en el dominio público; se dicen de todo y por momentos parece que han olvidado que es tiempo de reconciliación.
Algunas personas identificadas con el modelo que se inició con la administración federal de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) y se fortaleció con la administración de Salinas de Gortari (1988-1994), para convertirse en un modelo político-económico del Estado mexicano hasta el reciente cambio de administración federal, denuncian ahora que la nueva administración falta a la “naturaleza del Estado mexicano”.
En oposición a ellos, las personas que se identifican con la corriente de la nueva administración federal consideran que se ha logrado el poder del gobierno para beneficio de las clases mayormente desfavorecidas ejerciendo la “verdadera naturaleza del Estado”.
Querido Santa, quizá el asunto sería plantearnos si el Estado realmente tiene una naturaleza propia o no; pero en estas fiestas no hay tiempo para cosas tan fuera de lugar. ¿Puedes imaginarte una posada del trabajo discutiendo sobre tema tan desagradable?...
Imagina, mi querido Santa, una cena navideña donde se destaque que las cosas que tienen una naturaleza propia no dependen de la voluntad y la intervención de los seres humanos; mientras que, aquellas cosas que son producto de la voluntad y la intervención de los seres humanos, se dice que son productos culturales o productos sociales, sería atentar contra el verdadero espíritu navideño de consumo, de fiestas y de buenos deseos.
Así pues, colocar la pregunta sobre si el Estado es o no un producto de los seres humanos, sería verdaderamente la actitud de un “grinch”.
No, no, no; por tal motivo acudo a ti. Tomando en cuenta la temporada, resulta más sencillo pedirte - como regalo navideño - que las personas puedan ser “iluminadas” del conocimiento histórico para entender que, el Estado que hoy conocemos, colocado en el imaginario social como “el gobierno”, se ha desarrollado a través del tiempo y ha sido dotado de diversas formas producto de la política. Es decir, producto del encuentro de ideas diversas, opuestas, complementarias y/o excluyentes.
Por favor, Santa Clos, valora que en México tenemos una vocación muy grande para las fiestas, que nos gusta la convivencia y que nos desagrada eso de la polémica y el debate. Los mexicanos, en suma, nos gusta ser “políticamente correctos” y casi no tenemos tiempo para otras cosas que tratar de pasarla bien. Puedes entender que, en México, hablar de política y de religión es políticamente incorrecto y pedir que la solución a nuestros problemas venga de fuera es lo normal.
En realidad, no tiene sentido hablar del presupuesto federal para el año de 2019 cuando tenemos el dilema de en qué gastar nuestro aguinaldo. ¿Qué importa si se redujo o no el presupuesto a las universidades públicas?... en este momento las universidades están de vacaciones.
La austeridad del señor presidente puede estar o no bien, mientras no se proponga para nuestra cena de navidad, ¿qué puede importar?
Espero que en tu saco de regalos puedas traer sabiduría para los amigos del poder judicial, pues están muy molestos porque les quieren bajar el sueldo, mientras que a otros les quieren pagar un poco más de cien pesos. Quizá sea algo injusto, pero tal vez este año ellos no se portaron bien. Tal vez sea esta la explicación ‘más razonable’.
Querido Santa, en México “la vida no vale nada”, pero tratamos de pasarla muy bien, lo mejor posible, así que, si no es mucho pedir, recuerda lo que te pido, permite que tengamos una cena de navidad pacífica, lejos de la controversia sobre la naturaleza del Estado; finalmente, ‘la gente de a pie’ volveremos a las urnas cuando los tiempos lo marquen, pero no en estas fechas, sólo queremos celebrar en paz junto a los ‘fifis’ y los ‘pejes’.
En todo caso, si la discusión sobre la naturaleza del Estado es impostergable, ¿puedes hacer un paréntesis de unos días y la retomamos después de ‘la Candelaria’?... digo.
Addendum.
Brindo un saludo cordial a nuestros hermanos que vuelven a casa para convivir con la familia que han dejado por la necesidad de migrar; para ellos y para quienes esperan con la ilusión de reencontrarse en el amor de otros tiempos, así como para quienes experimentan la esperanza de un futuro mejor.